Cómo preservar el esfuerzo en la era de la inteligencia artificial

Spanish (Spain)to
Cuando un estudiante puede resolver un problema en segundos con ChatGPT, ¿qué sentido tiene seguir esforzándose? Esta pregunta parece lógica, pero esconde una trampa: si dejamos que la inteligencia artificial piense por nosotros, no solo perdemos el hábito de esforzarnos, sino también la capacidad de aprender de verdad. Aquí viene el giro: el talento no es algo fijo con lo que naces, sino algo que se cultiva, y la IA puede ser tanto un atajo que te debilita como una herramienta que te fortalece, dependiendo de cómo la uses. Carol Dweck, una psicóloga que lleva décadas estudiando la «mentalidad de crecimiento», descubrió que quienes creen que pueden mejorar con práctica y estrategias —no solo con talento innato— acaban afrontando retos difíciles, equivocándose sin miedo y aprendiendo más. En sus estudios, los alumnos con mentalidad de crecimiento pedían consejos concretos para mejorar y no veían los errores como fracasos, sino como señales para corregir el rumbo. Un dato para la próxima conversación: en las pruebas PISA de 2022 en España, los estudiantes con mentalidad de crecimiento obtuvieron hasta 7 puntos más en Matemáticas que los que pensaban que el talento es algo fijo, y además manifestaron sentir menos ansiedad antes de los exámenes. Pero la mentalidad de crecimiento no aparece por sí sola: se entrena. Aquí entra en juego la práctica deliberada, un concepto que desarrolló Anders Ericsson y que va mucho más allá de repetir tareas por rutina. Imagina a un niño que lee el mismo cuento varias veces para mejorar la velocidad: eso es práctica normal y, a la larga, aburrida. En cambio, la práctica deliberada consistiría en elegir tres frases difíciles, practicar solo la pronunciación de la «r», corregir los errores al momento y repetir hasta notar mejoras. En la universidad, un ejemplo concreto: en lugar de hacer mil exámenes tipo test, el estudiante de ciencias de la salud se concentra en escribir dos hipótesis alternativas para un caso clínico, las justifica y recibe preguntas —no soluciones— de un profesor o de una IA bien programada. Esta es la clave: la IA no sirve si solo da respuestas. Sirve cuando se convierte en una especie de tutor socrático digital que pregunta, desafía y obliga a pensar en voz alta. Así lo hicieron en el proyecto IA-LOCOM: en una clase de fisioterapia, los estudiantes proponían un diagnóstico y la IA respondía solo con preguntas: «¿Cómo justificas esta elección?» o «¿Qué variables estás dejando fuera?». La actividad finalizaba únicamente cuando el razonamiento era realmente sólido. Nadie evaluaba puntuaciones automáticas: la calidad final la juzgaba siempre un profesor humano. Así, la IA se convierte en una aliada para cultivar la mentalidad de crecimiento; el estudiante aprende que sus propias preguntas y correcciones son el camino hacia el progreso, no un milagro de la máquina. Pero existe un riesgo del que apenas se habla: si usamos la IA como muleta para todo, perdemos la costumbre de equivocarnos y corregirnos. Se instala una pereza mental que, a la larga, nos hace menos resilientes y menos creativos. Ahora imagina el futuro de las universidades: ganarán quienes combinen curiosidad (cuestionando las respuestas de la IA), resiliencia (aprendiendo de cada error) y creatividad (yendo más allá de lo programado). El verdadero talento mañana no será quien use mejor la IA, sino quien la supere con esfuerzo consciente y pasión por aprender. Quedémonos con esto: en la era de la inteligencia artificial, el esfuerzo deliberado y la mentalidad de crecimiento no son opcionales; son lo único que te hace insustituible. Si, después de escuchar esto, te das cuenta de que tu manera de aprender puede cambiar, en Lara Notes puedes marcarlo con I'm In: así declaras que esta idea ahora es parte de ti. Y si esta conversación te parece digna de compartir con alguien fuera de la pantalla, en Lara Notes también puedes dejar constancia con Shared Offline: así etiquetas a la persona con la que hablaste del tema y ambos recordáis que esa charla fue importante. Este contenido procede de The Conversation y te ha ahorrado 1 minuto de lectura.
0shared
Cómo preservar el esfuerzo en la era de la inteligencia artificial

Cómo preservar el esfuerzo en la era de la inteligencia artificial

I'll take...