Cómo recuperar el arte de pasar el rato

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Imagina que hoy en día es más difícil encontrar un lugar donde simplemente estar, sin la obligación de consumir o de moverse con prisas. Allie Conti lo expresó así: «Los locales se han vuelto demasiado caros o están diseñados para impedirnos detenernos de verdad». Piénsalo: incluso los parques más bonitos, como la High Line de Nueva York, parecen estar hechos para atravesarlos, no para disfrutarlos. Esto lo cambia todo. La idea de que «salir» significa comprar algo o correr de un compromiso a otro nos está robando el verdadero tiempo libre, ese en el que tienen lugar las conversaciones que no habíamos previsto. Aquí está la vuelta de tuerca: creemos que el problema es no tener tiempo, pero en realidad lo que falta es precisamente un lugar donde se pueda perder el tiempo sin culpa. Volver a «hanging out» no es nostalgia, es una necesidad social. Allie Conti intentó resolverlo de la siguiente manera: se puso a buscar un «third place», un tercer lugar en el que no es necesario pagar la entrada social. Cuenta que lo encontró, casi por casualidad, al entrar sola en un bar sencillo y sin pretensiones. No tenía a nadie con quien ir, pero este obstáculo no la detuvo. ¿El resultado? Una velada que parecía llevarla esperando mucho tiempo, llena de charlas y encuentros inesperados. Julie Beck, por su parte, pasó tres años entrevistando a amigos para descubrir que los lazos más fuertes no surgen de las citas programadas, sino de las horas que se pasan juntos sin ningún objetivo. Y Rhaina Cohen lo dice aún más claramente: los adultos pensamos que basta con «quedar para tomar un café», pero olvidamos que, de niños, las amistades se forjaban jugando, perdiendo el tiempo e inventando juntos. Y aquí llega un dato que invita a la reflexión: según Derek Thompson, hoy en día los estadounidenses pasan más tiempo solos que en cualquier otro momento de la historia reciente. Esto no solo está cambiando nuestros hábitos, sino también la forma en que percibimos la realidad y la política. Pero falta una perspectiva: el miedo a aburrirse. A menudo evitamos lugares en los que podríamos estar solos porque tememos al vacío, pero el aburrimiento es precisamente la puerta de entrada a nuevas amistades e ideas. Si lo piensas, los mejores momentos con los amigos rara vez eran planificados: eran pausas, desvíos, tardes sin rumbo. Una frase para recordar: el tiempo bien empleado es el que parece desperdiciado. Si has sentido que esta idea te concierne, en Lara Notes puedes pulsar «I'm In». No es un «Me gusta»; es tu forma de decir: esta perspectiva ahora también es mía. Pero cuando le cuentes a alguien lo raro que es hoy en día encontrar un lugar donde estar sin prisas, puedes marcar la conversación con Shared Offline: en Lara Notes, es la forma de decir que ese momento realmente importaba. Esto era The Atlantic: te he ahorrado casi cinco minutos de lectura.
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