Charla: Yuasa Masaaki | IFFR 2023
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Cuando Yuasa Masaaki era niño, su familia le dejaba dibujar en las paredes de casa. Así comenzó la historia de uno de los directores más revolucionarios de la animación japonesa, un artista que hoy afirma con sinceridad: «En el fondo, solo quiero que los niños sientan que el mundo es un lugar interesante». Pero hay un detalle sorprendente: Yuasa nunca ha estado convencido de tener las historias adecuadas que contar. De pequeño, creía que no era capaz de inventar argumentos para mangas; sin embargo, se ha convertido en un director capaz de traducir la realidad, la visión e incluso la ceguera en imágenes que nadie más podría imaginar. La tesis que lo cambia todo es la siguiente: pensamos que la animación es solo una forma diferente de contar historias, pero para Yuasa es una forma de percepción, una manera de ver y de mostrar lo que el cine tradicional ni siquiera puede rozar. Para él, la animación no es la transposición fiel de algo real, sino la oportunidad de deformar, de exagerar, de mostrar la esencia en lugar de la superficie. Yuasa cuenta que, de niño, grababa en videocinta las películas de animación y las volvía a ver escena por escena, ralentizando las secuencias para comprender cómo la deformación de los cuerpos y de los movimientos generaba emociones imposibles en el cine real. Y cita una escena de «Red y el lobo», en la que un oso aplasta a un perro: vista a cámara lenta, la transformación de los cuerpos parece casi una danza surrealista, algo que solo existe en la mente del dibujante. A lo largo de su carrera, ha llevado esta obsesión por el movimiento y la transformación a niveles extremos: en Mind Game, los cuerpos se estiran, explotan y se doblan de formas que ningún espectador real podría ver jamás. Para Yuasa, los límites de la realidad son solo un punto de partida: «Quiero mostrar cosas que una cámara normal no puede». El punto de inflexión llega cuando relata cómo abordó la realización de Inu-Oh, una película en la que el protagonista es ciego. El reto consistía en mostrar el mundo no tal como se ve, sino tal como lo perciben los sentidos de quienes no ven. Yuasa se documenta sobre cómo las personas ciegas construyen mapas mentales a través de los sonidos, y en una escena muestra el espacio no con los ojos, sino con el oído. Es un ejemplo de cómo la animación puede traducir lo invisible y hacer visible lo que no se puede filmar. Pero Yuasa no se queda ahí. En las adaptaciones de mangas o novelas, se niega a «estropear» la imaginación del lector. En Tatami Galaxy, por ejemplo, el personaje más bello está dibujado de forma que no se le pueda ver la cara, para que cada espectador pueda proyectar su propia idea de la belleza. Y, en lo que respecta a los nombres, prefiere ocultarlos, difuminar las letras, no dar nunca una respuesta definitiva. En lugar de imponer una visión, Yuasa deja espacio a la imaginación del espectador. Sus fuentes de inspiración son sorprendentes: admira a Brian De Palma por su capacidad para contarlo todo sin palabras, solo con la tensión de las imágenes. Y cuando estudia las películas, Yuasa no se limita a mirar: desglosa las escenas, las reconstruye, coge una escena de Carrie y la revisa como si fuera animación, persiguiendo los detalles que otros pasan por alto. Pero aquí está la sorpresa: Yuasa nunca piensa en la edad del público en primer lugar. «Es secundario», afirma. Ante todo, quiere que sus películas tengan varios niveles: algo que un niño pueda seguir, pero que un adulto pueda ver de forma diferente cada vez. Y si tiene que elegir entre facilidad y complejidad, siempre prefiere desafiar al espectador, no simplificar. A quienes le preguntan de dónde saca la motivación, responde que la dificultad de la animación solo se supera siendo flexibles, improvisando, dejando que la historia cambie de rumbo. Y cuando un personaje, como en Inu-Oh, experimenta una transformación física o mental, no lo hace para volver a la «normalidad», sino para encontrar una forma más pura de expresarse, para bailar mejor, para ser feliz aunque sea diferente. La frase que lo resume todo llega al final: «Quiero hacer películas que den a los niños la sensación de que el mundo es interesante». Si esta idea te ha hecho ver la animación desde una nueva perspectiva, en Lara Notes puedes indicar con I’m In que ahora esta visión te pertenece; también puedes elegir si se trata de una curiosidad, de una experiencia vivida o de una convicción que sientes como propia. Si le cuentas a alguien cómo Yuasa transforma la ceguera en un paisaje sonoro, en Lara Notes puedes etiquetar a la persona que te acompañaba utilizando Shared Offline, porque algunas conversaciones merecen quedar registradas, no solo compartirse. Esta nota procede de una conversación mantenida en el Festival Internacional de Cine de Róterdam y te ha ahorrado más de una hora de escucha.
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Charla: Yuasa Masaaki | IFFR 2023