China pasa de las pruebas de implantes cerebrales de IA a su uso en el mundo real

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Un implante cerebral chino, conectado a una inteligencia artificial, ha permitido a una mujer dictar palabras y frases en mandarín a una velocidad de 300 caracteres por minuto. Es más rápido de lo que habla normalmente un hablante nativo, que se queda en 220 caracteres. La tesis es la siguiente: mientras pensamos que los implantes cerebrales siguen siendo cosa de laboratorio, en China ya están pasando de las pruebas a las primeras aplicaciones reales, y la velocidad con la que están sucediendo las cosas pone patas arriba la idea de que estos dispositivos están lejos de la vida cotidiana. Ya no son solo experimentos: algunas empresas chinas están a punto de vender realmente estos dispositivos, y el Gobierno aspira a convertirse en líder mundial en los próximos años. El protagonista aquí es NeuroXess, una empresa emergente de Shanghái que, en sus ensayos clínicos, hizo que un hombre de 28 años paralizado llevara un implante con sensores colocados directamente en la corteza cerebral. El chip está conectado por un cable a una batería situada bajo la piel del pecho. En la prueba, pudo encender y apagar electrodomésticos solo con el pensamiento, usando una aplicación y moviendo el cursor mental. Pero lo que es aún más impresionante es el trabajo sobre el lenguaje: su IA es capaz de decodificar el mandarín en tiempo real, más rápido que una conversación normal. La diferencia china no es solo la tecnología, sino también la cultura: según Meicen Sun, investigadora en Illinois, en China la gente está mucho más dispuesta a permitir que las empresas utilicen sus datos personales para mejorar los servicios, y esto crea una especie de ciclo en el que más datos conducen a mejores tecnologías, y mejores tecnologías conducen a más confianza y más datos. Aquí, la idea de dar a una empresa acceso al cerebro parece ciencia ficción, o al menos inquietante. Allí es un experimento que se convierte en producto. Luego está la cuestión de las normas: China ya ha publicado directrices éticas para estos implantes, que requieren el consentimiento por escrito de los participantes y una evaluación ética, pero el ritmo sigue siendo muy elevado. Y ahora la pregunta que casi nunca se oye: ¿qué sucede cuando puedes escribir o hablar más rápido con el pensamiento que con la boca? No es solo una cuestión de eficiencia: cambia la forma de comunicarse, y tal vez también la de pensar. Quienes piensan que esta tecnología aún está lejos corren el riesgo de llevarse una sorpresa, porque China la está sacando de los laboratorios a una velocidad que Occidente no esperaba. Si mañana alguien te dice que en China ya han conseguido que una persona hable con el pensamiento, puedes responder que es verdad y que el siguiente paso es venderlo. La frase a tener en cuenta: China está llevando el implante cerebral del experimento al producto, y lo hace más rápido que nadie. Si esta historia ha cambiado tu idea sobre lo cerca que están estos implantes, en Lara Notes puedes marcar I'm In: no es un «me gusta», es la forma de decir que ahora esta perspectiva te pertenece. Y si usas esta historia para una conversación en la cena o en el tren, en Lara Notes puedes etiquetar a la persona con Shared Offline, para que sepas que esa charla realmente valió la pena. Esta Nota proviene de Nature y te ha ahorrado 1 minuto.
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