China tiene previsto enviar personas a la Luna, y podría hacerlo antes que Estados Unidos
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¿Qué es lo más extraño de la nueva carrera a la Luna? Quizá no sea una carrera. Desde hace meses, todo el mundo da por sentado que Estados Unidos será el primer país en llevar de nuevo al ser humano a la superficie lunar después de más de cincuenta años. Sin embargo, quien realmente va a toda velocidad —y respetando los plazos— es China. Sus planes son claros: para 2030, quieren enviar un equipo de astronautas a la Luna, con la idea de construir allí una base permanente junto con Rusia. Y lo más sorprendente es que la NASA, que debía regresar a la Luna en 2024, ya lo ha pospuesto todo al menos hasta 2028, debido a problemas técnicos con el módulo de alunizaje. Si se producen más retrasos, China podría realmente adelantarse a todos. Parece increíble, pero la frase que circula entre los científicos es la siguiente: «Existe la posibilidad de que China llegue primero». Son palabras de Quentin Parker, que dirige el laboratorio de investigación espacial de Hong Kong. Detrás de esta seguridad hay un dato: desde 2007, China nunca ha incumplido un plazo importante en sus programas lunares. En 2019, hicieron que un robot aterrizara en la cara oculta de la Luna, algo nunca visto. En 2020, trajeron a casa las primeras muestras lunares chinas. Y en 2024 volvieron a la cara oculta para recoger rocas. No se trata solo de misiones de demostración: ya están probando la nave espacial Mengzhou, «nave de los sueños», y el módulo de aterrizaje Lanyue, «abrazar la Luna». El detalle más llamativo: la Mengzhou puede llevar hasta siete personas a la órbita terrestre, pero a la Luna llevará unas tres. La próxima prueba, no tripulada, está prevista en breve en la estación espacial Tiangong. Y, cuando llegue el momento de alunizar, ya tienen en mente 14 lugares diferentes. Uno de ellos se llama Rimae Bode y, como explica Jun Huang, geólogo planetario en Wuhan, «alunizar allí sería como abrir un libro de historia de la Luna en alta definición», porque el lugar contiene material del manto profundo y restos de impactos antiguos. Así, no solo comprenderemos la historia de la Luna, sino quizás también la de la Tierra. Y aquí se produce el verdadero giro: todo el mundo cree que se trata de una competición geopolítica, una especie de «remake» de los años sesenta. Pero la realidad es que la motivación estadounidense parece más frágil que la china. Bhavya Lal, exdirectiva de la NASA, ha escrito que, para Estados Unidos, el impulso para construir una base lunar procede casi exclusivamente de la competencia con China. Pero, según afirma, es posible que una motivación de este tipo no sea suficiente para mantenerse firme durante décadas. En cambio, China, en silencio, continúa construyendo, realizando pruebas y cumpliendo los plazos. Mientras tanto, Estados Unidos hace anuncios, aplaza las cosas y se plantea dudas. Y, mientras tanto, hay un detalle que pocos advierten: tanto la NASA como China tienen como objetivo el polo sur lunar, donde se cree que hay hielo de agua. Si consiguen extraerlo y convertirlo en combustible, el primero en llegar tendrá una enorme ventaja, no solo simbólica, sino también tecnológica y estratégica. Hay quien dice que se trata de una carrera en sentido único: Estados Unidos habla de un «adversario geopolítico», pero quizá el verdadero reto sea superar sus propios retrasos, no a China. Esta es la frase que queda: China podría ser el primer país en llevar de nuevo seres humanos a la Luna desde 1972. Si esta historia te hace ver la Luna de otra manera, en Lara Notes puedes pulsar «I'm In»: es la forma de decir que ahora esta idea realmente te concierne. Y si mañana se la cuentas a alguien, puedes concluir esa conversación con Shared Offline: así, la otra persona también sabrá que para ti ha sido importante. Este contenido procede de Nature y te ha ahorrado aproximadamente 8 minutos en comparación con el artículo original.
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