Corea del Norte retira los altavoces de propaganda en las zonas fronterizas en un intento por aliviar las tensiones
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Los ecos fronterizos se silencian mientras las Coreas buscan un nuevo tono.
A lo largo de la tensa frontera que divide Corea del Norte y Corea del Sur, se está instalando una nueva tranquilidad. Después de años de ruido incesante, canciones de propaganda, mensajes políticos, incluso gongs y aullidos de animales, ambos lados están ahora retirando los altavoces que convirtieron esta franja de tierra en un escenario de guerra psicológica. Este cambio se produce tras un cambio dramático en el liderazgo en el Sur, donde un nuevo presidente, decidido a descongelar las relaciones frías, se ha movido rápidamente para desactivar las transmisiones y desmantelar los símbolos de la confrontación.
Estos altavoces han sido durante mucho tiempo más que simples máquinas. Para los residentes que viven cerca de la frontera, eran recordatorios diarios de la división, llenando el aire con narrativas en competencia y sonidos a veces extraños. Las transmisiones del Sur eran una mezcla de noticias, música pop y mensajes sobre sociedades abiertas, el tipo de cosas destinadas a tentar los oídos al otro lado de la línea. Corea del Norte respondió de la misma manera, pero con una banda sonora muy diferente: ruidos amenazantes y propaganda diseñada para ahogar cualquier pensamiento de cambio.
Pero la atmósfera está cambiando. La medida para silenciar la frontera se produce después de que ambos países intensificaran brevemente sus ofensivas de audio, desencadenadas más recientemente por incidentes como la campaña de globos del Norte que enviaba basura a través de la frontera. Ahora, el nuevo liderazgo del Sur está reduciendo no solo el volumen, sino también la retórica, instando incluso a los grupos civiles a dejar de enviar folletos críticos a través de la división y poniendo en espera algunos ejercicios militares conjuntos. Estos gestos, cautelosos pero deliberados, tienen como objetivo persuadir a Pyongyang para que vuelva al diálogo después de años de ruptura y sospecha.
Si bien aún no está claro si se están retirando todos los altavoces a lo largo de la frontera, la visión de las tropas norcoreanas desmontando equipos es una señal rara y esperanzadora. Sugiere una tentativa de voluntad en ambos lados de alejarse de las tácticas que han definido su enfrentamiento durante décadas. La península de Corea permanece técnicamente en guerra, sus heridas apenas sanadas desde el armisticio de la década de 1950, pero en este momento, la decisión de dejar que reine el silencio puede hablar más alto que cualquier transmisión.
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