Donald Trump y la reconfiguración del orden mediático en Estados Unidos
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Imagina a un presidente que inicia su carrera atacando a los medios de comunicación, tildándolos de «noticias falsas» y acusándolos de ser parte del problema. Luego, con el paso de los años, la misma estructura mediática que tanto criticaba adopta su forma, empieza a hablar su idioma y, en algunos casos, a jugar según sus reglas. Esto es lo que ocurrió con Donald Trump en Estados Unidos: no solo se peleó con los medios de comunicación, sino que los cambió por completo. Estamos acostumbrados a pensar que los grandes líderes sufren la presión de los periodistas, que el poder de la información es una espina clavada en el costado de los políticos. Sin embargo, con Trump ha ocurrido lo contrario: los medios de comunicación estadounidenses no han resistido el impacto, sino que se han visto remodelados. El estamento mediático estadounidense, que durante décadas había sido un árbitro externo, se ha convertido en parte del juego. Trump ya no es solo un tema de las noticias: se ha convertido en el filtro a través del cual se interpreta toda la realidad política. Pongamos por caso CNN y Fox News: mientras una se convierte en una máquina de guerra antitrump, la otra se convierte en un altavoz de sus posturas. ¿El resultado? El público elige su propio universo y la verdad se fragmenta. Un dato impresionante: durante la presidencia de Trump, la confianza en los medios de comunicación en Estados Unidos cayó por debajo del 40 %, el nivel más bajo jamás registrado por Gallup. Pero la historia no se compone solo de cifras: pensemos en Jim Acosta, el periodista de CNN al que se le retiró la acreditación para la Casa Blanca tras un altercado en una rueda de prensa. Esto nunca había ocurrido antes. O en los programas de entrevistas nocturnos, que se han convertido en una especie de tribunal permanente para cada palabra de Trump. Algunos periodistas han afirmado haber recibido amenazas personales tras ser mencionados en un tuit del presidente. Sin embargo, en medio del caos, Trump ha conferido a los medios de comunicación un nuevo papel: ya no se trata solo de informar, sino de tomar partido, de defender o atacar, de ser parte activa en el conflicto. ¿El giro inesperado? En lugar de reforzar el periodismo de investigación, esta polarización ha hecho que el sistema sea más frágil, más dependiente de las emociones y de los clics, y menos capaz de construir una realidad compartida. Si quieres ver el efecto Trump, fíjate en el debate público: hoy, en Estados Unidos, la pregunta no es «¿qué ha pasado?», sino «¿de qué lado estás?». Y ahora intenta darle la vuelta a la pregunta: si mañana entrara en escena otro líder con ideas radicales, ¿serían capaces de resistir los medios de comunicación estadounidenses, o ya se ha abierto la puerta? El orden mediático estadounidense ya no es un árbitro: se ha convertido en un campo de batalla. Si esta historia te interesa, en Lara Notes puedes pulsar I'm In; no es un «Me gusta», es tu forma de decir: esta idea ahora es mía. Y, cuando hables de ello con alguien, en Lara Notes puedes marcar la conversación con Shared Offline, porque ciertas conversaciones merecen que se recuerden. Esta nota procede del Financial Times y te ha ahorrado varios minutos de suscripción e intentos de acceso.
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Donald Trump y la reconfiguración del orden mediático en Estados Unidos