¿El deseo de las mujeres, un problema de los hombres?
Frenchto
Una investigación realizada en Estonia con más de 67 000 personas acaba de echar por tierra una creencia que parecía intocable: el deseo sexual femenino no solo es menor que el masculino a lo largo de toda la vida, sino que se desploma drásticamente después de los veinte años, mientras que para los hombres el pico llega alrededor de los cuarenta. Y aquí viene la parte que desconcierta: la sociedad tiende a decir a las mujeres que si su libido disminuye, son ellas las que tienen que encontrar una solución, como si estuvieran «rotas» o tuvieran algún defecto. ¿Y si fuera al revés? ¿Y si el problema no fuera la mujer que desea menos, sino la expectativa, casi siempre masculina, de que su libido deba ser necesariamente igual o constante? Esta es la tesis de la periodista Maïa Mazaurette, que invita a darle la vuelta a la pregunta: ¿la presión sobre la libido femenina es realmente un problema de las mujeres, o surge de la forma en que los hombres, y la sociedad en general, conciben el deseo? En el artículo, Mazaurette cita los resultados publicados en Nature: se hace un seguimiento de hombres y mujeres durante décadas, y los datos son más claros que nunca. Pero no se limita a los números. También habla de la experiencia personal: de cuántas mujeres se sienten mal porque no consiguen «mantener el ritmo», y de cómo la solución propuesta es siempre un «tienes que esforzarte más», como si el deseo fuera una responsabilidad individual en lugar de una dinámica relacional o social. Hay un detalle que llama la atención: el pico de la libido femenina llega veinte años antes que el masculino y, sin embargo, todas las narrativas dominantes siguen sugiriendo que es la mujer la que tiene que ir detrás. Un dato que puedes mencionar en cualquier conversación: según la encuesta, el deseo femenino disminuye drásticamente después de los veinte años, pero la presión para «recuperarlo» recae totalmente sobre las mujeres. Una de las frases más contundentes del artículo dice: «Il problema n'est pas que les femmes désirent moins, c'est qu'on leur demande de désirer autant». Traducido: el problema no es que las mujeres deseen menos, sino que se les pide que deseen tanto como los hombres. Precisamente aquí está el cambio: ¿y si fuéramos nosotros quienes tuviéramos que cambiar la forma en que pensamos sobre el deseo femenino, en lugar de presionar a las mujeres para que se ajusten a un estándar que no las representa? Pero hay un aspecto que casi nadie aborda: ¿qué pasaría si, en lugar de ver la disminución del deseo como una «enfermedad» que hay que curar, la consideráramos una variación natural y dejáramos espacio para conversaciones más honestas, sin culpar a nadie? La frase que queda grabada es sencilla: el deseo de las mujeres no es un problema que resolver, sino una realidad que respetar. Si esta perspectiva te ha hecho ver el tema bajo una nueva luz, en Lara Notes puedes pulsar I'm In: no es un «me gusta», es la forma de decir que esta idea ahora es tuya. Y si te encuentras hablando de ello con alguien, tal vez cuando en la cena salga la clásica broma sobre la libido femenina, puedes marcar esa conversación con Shared Offline, para que permanezca en tus historias importantes en Lara Notes. Esta Nota proviene de Le Monde y te ha ahorrado 1 minuto.
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