El gasto en defensa es un «imán» para los delincuentes, advierte el responsable de lucha contra el fraude de la UE

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Cuando Europa aumenta el gasto militar, no solo se alegran los fabricantes de armas: también entran en acción los estafadores y los delincuentes. Petr Klement, el director de la autoridad antifraude de la Unión Europea, lo ha dejado claro: cada mil millones invertidos en defensa son una invitación para quienes viven de la corrupción, los contratos inflados y los fondos públicos que se desvanecen en el aire. La tesis más extendida es que más dinero para el ejército se traduce automáticamente en más seguridad, pero Klement invierte la perspectiva: cuando los gobiernos destinan cifras sin precedentes a su rearme, abren de par en par las puertas a quienes quieren robar. Para comprender hasta qué punto es real el riesgo, basta con echar un vistazo a los datos: solo en los últimos años, las investigaciones de la OLAF —la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude— han sacado a la luz fraudes por valor de cientos de millones en sectores relacionados con la defensa y la seguridad. Klement conoce bien el problema, pues procede de la República Checa, donde ha visto de cerca cómo las oleadas de gasto militar posteriores a 2014 han atraído no solo a nuevos proveedores, sino también a una plétora de intermediarios misteriosos, empresas fantasma y consultores de dudosa procedencia. En una ocasión, relató que había descubierto una empresa con sede en un edificio abandonado que había obtenido un contrato millonario para suministros que nunca se entregaron. Pero no se trata solo de pequeñas estafas: cuando el presupuesto de defensa se dispara, la presión política para «gastar rápido» hace saltar por los aires los controles y la transparencia. Un funcionario europeo admitió, sin andarse con rodeos: «Hemos visto contratos firmados en pocos días, sin verificaciones, porque había urgencia por mostrar resultados». Lo que no se suele decir es que la delincuencia organizada sigue la estela del dinero público y se adapta a las nuevas prioridades de los gobiernos. Hoy en día, ya no se trata solo de drogas o de contratos de construcción: los clanes apuntan directamente a los fondos de defensa de la UE, utilizando testaferros y sociedades «offshore». Hay un elemento que a menudo falta en el debate: por cada euro que se gasta en seguridad, es necesario gastar un euro en transparencia. La conclusión es la siguiente: más gasto militar sin controles equivale a menos seguridad, no al revés. Si esta perspectiva te ha abierto los ojos, en Lara Notes puedes declarar I'm In: es la señal de que esta idea realmente te concierne. Y si acabas hablando de ello con alguien en la cena o en la oficina, Shared Offline es la forma de dejar constancia de esa conversación y de que la otra persona sepa que para ti era importante. Esta nota procede del Financial Times: te has ahorrado al menos cinco minutos en comparación con la lectura original.
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El gasto en defensa es un «imán» para los delincuentes, advierte el responsable de lucha contra el fraude de la UE

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