El primer traje de buceo para cucarachas del mundo que realmente funciona
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Un insecto que lleva una mochila y explora túneles bajo el agua, guiado a distancia por un humano: no, no es una escena de ciencia ficción, es la realidad de hoy. Un grupo de investigadores de Singapur ha inventado el primer traje de buceo para cucarachas, y el resultado es que una cucaracha ciborg ha sobrevivido hasta tres horas bajo el agua gracias a un depósito de oxígeno en miniatura. La tesis aquí es simple pero incómoda: para algunas misiones imposibles, la solución no es construir robots cada vez más sofisticados, sino aliarse con la naturaleza, literalmente, transformando a los animales en cíborgs que hacen lo que ninguna máquina puede hacer. Estamos acostumbrados a pensar que la tecnología debe imitar a la naturaleza, pero aquí la naturaleza se convierte en la plataforma sobre la que se injerta la tecnología. Y funciona. El protagonista de esta historia es la cucaracha, por supuesto, pero detrás está Hirotaka Sato, profesor de ingeniería aeroespacial en Singapur, quien afirma: «Ampliar los parámetros operativos de nuestros insectos cíborg para incluir los viajes bajo el agua realmente podrá mejorar las operaciones de búsqueda y rescate». ¿El detalle que no te esperas? La mochila de plástico impresa en 3D mide solo 10 por 10 milímetros —del tamaño de una goma de borrar— y contiene una esponja especial que, en contacto con el peróxido de hidrógeno, libera oxígeno lentamente. Los tubitos llevan el aire directamente a los espiráculos, las «fosas nasales» de la cucaracha. Durante las pruebas, la cucaracha cíborg atravesó recorridos llenos de obstáculos, tuberías y charcos, moviéndose casi a la misma velocidad que lo haría en tierra firme. Un dato que hay que mencionar: sin el traje, la cucaracha solo sobrevive unos minutos bajo el agua; con el traje, aguanta hasta tres horas. Y eso no es todo: el control remoto no convierte al insecto en un zombi. El investigador Keisuke Morishima explica que es fundamental dejar un poco de autonomía a la cucaracha, para que pueda evitar los escombros y encontrar el mejor camino; el ser humano interviene solo si es necesario cambiar de rumbo o superar una pausa repentina. Una escena impactante: la cucaracha con la mochila avanzando por una tubería inundada, guiada por un operador que la «empuja» cuando se bloquea, pero el resto lo hace ella, usando el instinto y los sentidos. Ahora detente un momento: solemos pensar que los robots son la respuesta a todo, pero aquí el mayor límite no era la tecnología, sino la biología: la necesidad de respirar oxígeno. Este obstáculo parecía insuperable, hasta que pensaron en resolverlo no construyendo un robot submarino, sino dándole respiración a un animal. ¿La perspectiva que normalmente no se considera? Si puedes suministrar oxígeno a una cucaracha que no está hecha para el agua, en teoría puedes adaptar este principio a cualquier criatura y a cualquier entorno hostil, desde el espacio hasta las zonas tóxicas. La idea de una cucaracha astronauta no es tan descabellada. ¿La frase que hay que recordar? No siempre es necesario imitar a la naturaleza: a veces la verdadera innovación es colaborar con ella. Si esta historia te ha hecho ver la tecnología con otros ojos, en Lara Notes puedes pulsar I'm In: no es un «me gusta», es la forma de decir que esta idea ahora forma parte de ti. Y si mañana te encuentras hablando de la cucaracha submarina en la cena, puedes marcar la conversación con Shared Offline en Lara Notes, para que quienes estaban contigo sepan que ese diálogo tenía importancia. Esta Nota nace de un artículo de Popular Science y te ahorra 7 minutos.
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