El sueño está relacionado con un envejecimiento más lento: un gran estudio señala la cantidad adecuada
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Si duermes menos de seis horas o más de 8 y crees que basta con recuperarse el fin de semana, hay un descubrimiento que podría hacerte cambiar de opinión: un análisis de medio millón de adultos ha revelado que tanto quienes duermen demasiado poco como quienes duermen demasiado muestran signos de envejecimiento acelerado, medidos en casi dos docenas de relojes biológicos diferentes. La tesis es simple pero sorprendente: no son solo las noches en vela las que te hacen envejecer más rápido; dormir demasiado también puede tener el mismo efecto. Y el rango adecuado parece ser más estrecho de lo que se pensaba: entre seis y ocho horas de sueño por noche, ni más ni menos. La idea de que «cuanto más duermes, mejor» se invierte por completo en este caso. El protagonista de esta historia se llama Junhao Wen, neurocientífico de la Universidad de Columbia, que además es un dormilón ligero: a menudo se despierta por la noche, y por eso quería entender el impacto del sueño en los órganos, no solo en la mente. Junto con sus compañeros, trabajó con los datos del UK Biobank, una enorme base de datos de más de 500 000 personas con información sobre su estilo de vida, imágenes cerebrales y muestras de sangre. Cruzaron estos datos con 23 «relojes biológicos» diferentes, cada uno calibrado para órganos específicos —corazón, hígado, cerebro— y la sorpresa fue que cada órgano envejece a su manera. Pero el dato más sorprendente no es solo la precisión científica: Wen y su equipo han encontrado muy pocos vínculos genéticos con los hábitos de sueño. Esto significa que, en la mayoría de los casos, la cantidad de horas que duermes depende más de los hábitos y del entorno que del ADN. Abigail Dove, neuroepidemióloga de Estocolmo, lo resume así: «El sueño es una herramienta que podemos modificar. Y afecta a todos los órganos». Imagínate: si realmente pudieras alargar la vida de tus riñones, de tu corazón, de tu cerebro, simplemente cambiando cuándo te vas a dormir, sin necesidad de medicamentos, solo disciplina. Un detalle curioso: en uno de los estudios anteriores, el punto de menor distancia entre la edad biológica y la edad real correspondía a quienes dormían exactamente siete horas. Por debajo o por encima, el envejecimiento se aceleraba. Y el rango de seis a ocho horas también se confirma en este último estudio de gran envergadura. A menudo pensamos que las horas perdidas se recuperan, o que cada uno tiene sus propias «necesidades» únicas. Pero estos datos sugieren que existe una franja bastante precisa que se aplica a casi todo el mundo, y que el cuerpo no perdona fácilmente las desviaciones. Ahora bien, hay una perspectiva que suele faltar cuando se habla del sueño: la sociedad a menudo celebra a quienes «duermen poco y trabajan duro», como si fuera un signo de fortaleza. Pero tal vez la verdadera fuerza —y la verdadera longevidad— radique precisamente en defender esas siete horas como si fueran una inversión, no una debilidad. Así que la próxima vez que alguien se jacte de dormir solo cinco horas por noche, tienes una nueva respuesta: no es eficacia, es un acelerador del envejecimiento. La frase que hay que recordar es esta: dormir entre seis y ocho horas no es solo una elección de bienestar, es una estrategia para ralentizar el reloj biológico. Si este descubrimiento te ha hecho replantearte tu relación con el sueño, en Lara Notes puedes indicarlo con I'm In: no es un «me gusta», es la forma de decir que esta idea ahora te pertenece. Y cuando se lo cuentes a alguien que se hace el duro con el café y las noches cortas, puedes etiquetarlo con Shared Offline: porque ciertas conversaciones merecen perdurar. Esta historia procede de Nature y te ha ahorrado 8 minutos.
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El sueño está relacionado con un envejecimiento más lento: un gran estudio señala la cantidad adecuada