En Rusia, la «ira» contra Vladímir Putin aumenta entre una parte de la población
Frenchto
En Rusia, un único vídeo de Instagram consiguió sortear las barreras digitales del Kremlin y acumular la asombrosa cifra de 24 millones de reproducciones en solo cuatro días. No se trata de un fallo del sistema, sino de una brecha. El vídeo no lo publicó un político ni un disidente, sino Victoria Bonia, una antigua estrella de los realities que ahora vive en Mónaco. Miró directamente a la cámara y, dirigiéndose a Vladímir Putin, pronunció palabras que ningún gobernante local se atrevería a decir: «La gente le tiene miedo, los artistas le tienen miedo, los gobernadores le tienen miedo… Hay un muro enorme entre usted y nosotros, los ciudadanos de a pie, y quiero derribar ese muro». La mayoría de nosotros damos por sentado que la indignación pública en Rusia es un susurro, no un grito; que el control del régimen es hermético y que la disidencia es un fenómeno marginal. Pero esta historia da la vuelta a ese guion: cuando incluso figuras de la cultura popular como Bonia pueden conmover a millones de rusos con un mensaje de frustración, significa que algo está cambiando. Aquí está el giro: el principal motor del descontento no es únicamente la guerra en Ucrania o la maltrecha economía. Es la sensación de que el Gobierno está ausente ante las catástrofes cotidianas que afectan a la vida de las personas. Bonia enumera las recientes inundaciones en Daguestán, los vertidos de petróleo en el mar Negro, el brutal sacrificio de ganado en Siberia y el implacable aumento del coste de la vida. Pero lo que realmente duele es el bloqueo de la información: los cortes de internet que hacen que la gente se sienta aislada e impotente. ¿El detalle más llamativo? El vídeo de esta influencer no llamaba a la revolución. Le dijo a Putin: «Consideramos que es un excelente político, pero hay muchas cosas que no sabe». Ese no es el lenguaje de la protesta, sino el lenguaje de la advertencia. Los verdaderos protagonistas de este estado de ánimo son millones de rusos de a pie que, al no poder expresar su enfado en la calle, utilizan el poder viral de las redes sociales para enviar señales que no se pueden ignorar. La propia Victoria Bonia, que en su día fue un símbolo del entretenimiento evasivo, se ha convertido ahora, de forma accidental, en una especie de portavoz de una mayoría silenciosa. Imagínate estar en el metro de Moscú, donde las restricciones a internet son estrictas, y ver a la gente apiñada alrededor de sus teléfonos, ávida de cualquier atisbo de realidad sin filtros. No solo buscan noticias sobre Ucrania; están desesperados por encontrar cualquier indicio de que alguien, en algún lugar, esté diciendo las palabras que ellos no pueden pronunciar. Las últimas encuestas muestran que la popularidad de Putin está bajando, pero el verdadero drama reside en lo que no se dice: el cansancio creciente, los cambios sutiles, la ira que empieza a aflorar en lugares inesperados. He aquí un giro en la historia en el que probablemente no hayas pensado: en un país donde la protesta directa es peligrosa, los famosos y los «influencers» —personas a las que nunca se vería en una manifestación— se están convirtiendo en el canal de la frustración colectiva. Su fama, que antes les servía de escudo frente a la política, ahora les confiere un poder único: pueden decir cosas que los funcionarios no pueden, y millones de personas les escuchan. Así que, la próxima vez que oigas que la ira en Rusia es invisible, recuerda las 24 millones de reproducciones y lo que significan. A veces, el muro más peligroso no es el que construye el régimen, sino el que se derrumba en la mente de las personas cuando se dan cuenta de que no están solas. En Lara Notes, si esta perspectiva sobre el cambio de ánimo en Rusia te resulta familiar, existe un gesto llamado «I’m In»: no es solo un «Me gusta», sino una forma de declarar que esta idea te importa en este momento. Y si acabas hablando con un amigo sobre el vídeo viral de Victoria Bonia o sobre las grietas en la imagen de Putin, marca esa conversación con Shared Offline: así recordarás los momentos en los que las ideas realmente se propagan. Esta historia procede de Le Monde y acabas de ahorrarte unos tres minutos en comparación con leer el artículo completo.
0shared

En Rusia, la «ira» contra Vladímir Putin aumenta entre una parte de la población