Esta parada de metro es la nueva atracción de la Roma antigua
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Cuando bajas por las escaleras mecánicas de la estación Colosseo-Fori Imperiali de Roma, podrías pensar que simplemente estás entrando en una estación de metro; sin embargo, en realidad estás caminando literalmente entre los restos de una ciudad sepultada. Y la verdadera sorpresa no es que haya restos arqueológicos bajo Roma, sino que hoy en día puedes verlos gratis, todos los días, sin tener que reservar nada, mientras vas al trabajo o a tomar un café. La idea es la siguiente: en Roma, el futuro y el pasado no compiten entre sí, sino que se entrelazan de forma tan radical que un trayecto en metro puede convertirse en una clase de arqueología en vivo. Se trata de una ruptura con la idea clásica de museo, donde la historia permanece encerrada tras puertas y entradas. Aquí, en cambio, la historia te sorprende mientras buscas el andén correcto. Pongamos por caso a Simona Morretta, la arqueóloga que dirige las excavaciones: cuando afirma que «en arqueología siempre hay sorpresas, así que hay que saber adaptarse», está diciendo que cada túnel puede cambiar los planos de toda una ciudad. Y luego está Anthony Majanlahti, historiador canadiense afincado en Roma, que lo explica así: «Un proyecto como este solo podía nacer aquí. Roma está construida sobre sus propias ciudades. Todo lo que se construye debe tener en cuenta lo que hay debajo». Pero la escena que más impresiona es la de Annalisa Molisano, una comerciante local: «En la escuela estudié la Roma antigua como todo el mundo. Pero nunca me había parecido real hasta que vi cómo encajaba todo». La experiencia es tangible: en la estación de San Giovanni, al bajar, las paredes te cuentan la historia geológica de la ciudad, desde la Edad Media hasta el Paleolítico, con hallazgos colocados exactamente al nivel en el que se encontraron. En el suelo asoman macetas de hace dos mil años, tubos de arcilla y monedas de bronce con las huellas dactilares de quienes las utilizaron por primera vez. Un cartel muy claro: «El fragmento cuenta historias». En el Coliseo-Foros Imperiales, en cambio, te encuentras cara a cara con tres antiguos pozos reconstruidos, con restos de animales y cerámicas visibles tras paneles de plexiglás. Y luego, el verdadero punto culminante: la pila de un baño termal romano, con las estructuras hidráulicas aún intactas, a pocos pasos de las escaleras mecánicas. Los escolares se hacen selfis y los turistas piensan que se quedarán cinco minutos, pero en realidad se quedan tres cuartos de hora. Livia Galante, una arqueóloga que suele acompañar a los visitantes, afirma: «No se viene aquí solo para coger el tren, sino para comprender que Roma se construyó sobre sí misma». Y de vez en cuando ocurre lo contrario de lo que cabría esperar: para construir la estación de Porta Metronia, tuvieron que desmontar y volver a montar en el interior del metro todo un cuartel general militar romano, con frescos y mosaicos, descubierto por casualidad durante las excavaciones. Los ingenieros cambiaron el proyecto sobre la marcha para salvarlo todo. Sin embargo, cuando la línea tardó veinte años y costó mil millones de euros por kilómetro en llegar al Coliseo, muchas personas protestaron. Ahora que la historia se puede tocar con la mano todos los días, el malestar casi ha desaparecido. Esta es la perspectiva que normalmente no se tiene en cuenta: estas estaciones demuestran que, en Roma, detener el tiempo no es solo una metáfora. Aquí conviven el futuro y el pasado, y la ciudad se renueva precisamente al aceptar que cada paso adelante puede conllevar un descubrimiento bajo los pies. La frase que hay que recordar es esta: en Roma, la historia no se visita, sino que te tropiezas con ella mientras vives la ciudad. Si esto te ha hecho ver con otros ojos un trayecto en metro, en Lara Notes puedes marcar la idea con I’m In: no es un «me gusta», sino la forma de decir que, a partir de hoy, esta perspectiva también es tuya. Y si mañana le cuentas a alguien que en Roma puedes coger el metro para ver unas termas de hace dos mil años, en Lara Notes puedes etiquetar a esa persona con Shared Offline: porque ciertas conversaciones merecen que se recuerden. Este relato procede de BBC.com y te ha ahorrado casi seis minutos en comparación con el artículo original.
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Esta parada de metro es la nueva atracción de la Roma antigua