Europa desde la cara norte | El Gran Continente

Frenchto
Europa atraviesa una crisis tan profunda que solo nos damos cuenta de su magnitud a posteriori. He aquí la paradoja: hoy en día, dos tercios de los europeos afirman en las encuestas que comparten muchas cosas con los demás ciudadanos del continente, pero cuando se le pregunta a un europeo qué es lo que comparten, vacila, duda y habla sobre todo de las diferencias. Sin embargo, vista desde fuera, la identidad europea salta a la vista: el arte, la arquitectura, la cultura e incluso una economía social de mercado sensible con el medioambiente. Es este desfase el que impide que Europa se convierta en una auténtica unión política. Se cree que Europa carece de un gran proyecto económico o de un liderazgo fuerte, cuando en realidad carece de un pueblo, o más bien, de la sensación de formar un pueblo. Pascal Lamy, antiguo director de la OMC, lo denomina el «déficit de pueblo». Relata cómo Jacques Delors, presidente de la Comisión Europea en los años 80, ya había intuido este problema. Delors decía: «No nos enamoramos de un gran mercado», y afirmaba que a Europa le faltaba alma. A pesar de todos los tratados, las instituciones y la ciudadanía europea, la Unión no ha conseguido crear una comunidad imaginaria, por emplear la expresión del antropólogo Benedict Anderson. La Unión Económica funciona según la fría lógica de los intereses, los flujos y el mercado; pero la pertenencia política nace de la pasión, de la emoción y de las historias compartidas. Aquí es donde Europa se ha topado con un techo de cristal. Lamy propone cambiar de estrategia: abandonar el camino trazado por los padres fundadores, que pensaban que la integración económica conduciría naturalmente a la integración política, e intentar la ascensión por la «cara norte»; en otras palabras, abordar de frente la cuestión de la identidad europea. Esta identidad, tan paradójica, resulta evidente para quienes viven en otros lugares, pero sigue siendo borrosa para quienes la viven a diario. Lamy pone un ejemplo muy ilustrativo: las figuras del invierno europeo —San Nicolás, Père Fouettard, Befana, Krampus, Zwarte Piet— parecen muy diferentes en cada país, pero todas forman parte del mismo ciclo festivo, desde Navidad hasta la Epifanía, que servía a nuestros antepasados para exorcizar el miedo a la oscuridad y al frío. Detrás de la diversidad de las máscaras, existe un miedo común, un ritual compartido. Pero Lamy va más allá: afirma que, para despertar una conciencia europea, es necesario estudiar la vida cotidiana, no solo los mitos o el folclore. ¿Cómo se celebra un cumpleaños en Varsovia, en Barcelona o en Hamburgo? ¿Cómo se vive el teletrabajo en Helsinki, la relación con la muerte en Nápoles o la integración de los migrantes en París? Lamy denomina a esto «Europa a escala humana», expresión tomada del antropólogo Marc Abélès. El objetivo no es negar las diferencias, sino demostrar que a menudo esconden similitudes fundamentales. Por otra parte, la crisis de Ucrania, la pandemia y el auge del populismo han creado lo que el sociólogo Ulrich Beck denomina una «comunidad de riesgo»: ante la amenaza, los europeos descubren que son solidarios, aunque no lo digan. Tal vez sea aquí, afirma Lamy, donde por fin surja el «demos» que tanto falta a nuestra democracia continental. Pero añade que nada está garantizado: harán falta años de trabajo, mucha imaginación y pedagogía, y sin duda pruebas comunes. El verdadero reto no es hacer avanzar el mercado, sino dotar a Europa de una historia, de calidez, de alma. Para que la Unión se convierta por fin en un pueblo, hay que atreverse a explorar la cara norte: la más difícil, la menos cómoda, pero también la más prometedora. Europa no necesita más normativas: necesita una historia que llegue al corazón. Si sientes que esta forma de ver Europa te convence, en Lara Notes puedes expresarlo con I'm In: es más que un «Me gusta», significa que la idea forma parte de ti. Y si hablas de ello con alguien, en la cafetería o en la mesa, puedes vincular ese momento a esa persona con Shared Offline, porque algunas conversaciones, en Lara Notes, merecen quedar grabadas en la memoria. Este texto procedía de Le Grand Continent y te ha ahorrado ocho valiosos minutos en comparación con el artículo original.
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