Fundador de Zynga: El consumidor no es invertible en este momento, por eso hay que construirlo

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Digámoslo así: hoy en día, a quien quiere crear una nueva aplicación para el gran público se le dice que no se puede invertir en el «consumidor», es decir, que el dinero no llega. Pero Mark Pincus, fundador de Zynga y veterano de Silicon Valley, lo ve de forma opuesta: «Precisamente porque nadie cree en ello, es el mejor momento para inventar la próxima cosa que todo el mundo usará». Parece paradójico, pero la historia lo confirma. La gente piensa que el mercado de las aplicaciones está saturado, que ya se ha creado todo, que las grandes tecnológicas se han apoderado de todo el espacio. Mark, en cambio, ha vivido tres oleadas: la web de los años 90, las redes sociales como Tribe y Zynga, y ahora la inteligencia artificial. Cada vez, la sensación era la misma: parece que todo ha terminado, luego llega un salto y todo cambia. Cuenta que, al principio de las redes sociales, su error con Tribe fue subestimar el poder de la confianza: «Para ponerse en línea, la gente tiene que sentirse segura. Facebook lo consiguió gracias a los correos electrónicos .edu y ganó». ¿La lección? A menudo estamos demasiado cerca de la innovación para comprender realmente su alcance hasta que explota. Hoy, con la IA, estamos en una fase similar: tecnologías que parecen juegos y que de repente se vuelven indispensables. Un ejemplo personal: Mark habla de lo natural que es hoy en día ir por la calle y hablar con una IA como si fuera una persona, pidiéndole consejos sobre el trabajo o la vida, y de lo enfadado que está porque nadie ha creado todavía la versión realmente perfecta, siempre atenta, que todo el mundo querrá. Sin embargo, la tecnología ya existe: «Podría publicar mañana mi complemento de código abierto, y ya es mejor que Siri. Entonces, ¿por qué Siri sigue siendo tan mala?». Y sobre todo: ¿por qué las grandes empresas con miles de ingenieros no consiguen subir el listón? Hay un punto clave sobre por qué innovar en el sector del consumo es tan difícil hoy en día: no existen canales de distribución «proven», es decir, probados. Los inversores prefieren el sector empresarial porque los números son más fáciles de leer, pero los verdaderos golpes de suerte llegan cuando nadie ve aún el camino. Mark lo llama «fish are running»: cuando llega el producto adecuado, no necesitas convencer a nadie para que trabaje más, todos sienten que está sucediendo algo grande. Y, en cambio, cuando falta esa chispa, cada detalle se convierte en una lucha. Otro punto que invierte la lógica clásica: a menudo, en las start-ups se intenta ser «eficientes», pero la verdadera innovación surge cuando puedes «desperdiciar» recursos. Mark habla de amigos que gastan un millón de dólares al año en tokens de IA solo para ver a dónde lleva el experimento, y dice que esta es precisamente la frontera: invertir recursos hasta que suceda algo nuevo, porque cuando el coste de la potencia de la IA realmente baje —y sucederá—, quienes ya hayan trabajado en ello tendrán una enorme ventaja. También hay una estrategia práctica que Mark utiliza para crear productos: la llama «proven, better, new». Toma lo que ya funciona (proven), mejóralo donde todos estén de acuerdo en que es mejor (better) y luego prueba algo totalmente nuevo (new), sin enamorarte demasiado de la parte nueva, porque a menudo no será la que se quede. ¿La parte más contraintuitiva? Mark dice que cuando todo esto sea finalmente posible «gratis», es decir, cuando la IA cueste muy poco y esté en todas partes, veremos nacer nuevos «internet treasures», servicios que hoy nos parecen banales —como la cámara de fotos o las notas— pero que se reinventarán y se volverán indispensables. Y quien haya empezado a crearlos ahora, cuando parecía una locura, estará en la pole position. El verdadero error es pensar que todo ya está decidido: la historia de Internet dice lo contrario. La frase que te queda en la cabeza: «Cuando todo el mundo piensa que se acabó, en realidad está a punto de empezar». Si esta perspectiva te ha hecho ver la luz, en Lara Notes puedes pulsar I'm In; no es un «me gusta», es tu forma de decir: esta idea ahora es tuya. Y si mañana le cuentas a alguien que el próximo Google o Facebook nacerá justo cuando ya nadie crea en ello, en Lara Notes puedes marcar esa conversación con Shared Offline: así queda constancia de quién cuenta realmente en tus descubrimientos. Este contenido proviene de Y Combinator y te ahorra 37 minutos.
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