Fusa
Italianto
Un gato puede ronronear incluso mientras se está muriendo. No es solo un gesto de placer: incluso un animal asustado, enfermo o moribundo puede emitir ese sonido grave que nos resulta tan reconfortante. La idea más extendida es que el ronroneo es una señal de felicidad felina, una especie de sonrisa sonora. Sin embargo, la ciencia ha descubierto que las cosas son mucho más complicadas y que el ronroneo es una de las armas secretas del gato. La tesis es la siguiente: el ronroneo no es solo una forma de comunicar emociones positivas, sino que también sirve para curar y sobrevivir, tanto entre gatos como con los humanos. Y, detrás de este sonido que damos por sentado, todavía hay mucho que no entendemos. Entre los protagonistas de esta historia se encuentra la relación entre el gatito y su madre: ya desde el segundo día de vida, la cría no puede maullar, por lo que ronronea con la boca cerrada mientras se alimenta, para indicar a su madre que se encuentra bien. Ella responde ronroneando a su vez, en un diálogo silencioso que los tranquiliza a ambos. Pero también hay quienes se han pasado la vida estudiando el misterio de este sonido: en el siglo XIX, Owen y Pocock intentaron distinguir el ronroneo de los gatos «normales» del de los grandes felinos, como el guepardo, sin llegar nunca a una solución definitiva. Hoy sabemos que el ronroneo de los gatos domésticos tiene una frecuencia de entre 25 y 150 vibraciones por segundo, y que cada gato posee una especie de huella sonora única, que varía en función de su edad, su salud, su estado de ánimo e incluso su relación con los humanos. Según una de las teorías más aceptadas, el gato utiliza las cuerdas vocales y mueve rápidamente los músculos de la laringe para producir esta vibración continua, tanto al inspirar como al espirar. Pero el verdadero avance proviene de un estudio de 2003 publicado en Scientific American: el rango de frecuencias del ronroneo favorece la curación de los huesos y acelera la recuperación de las fracturas. En resumen, el gato no solo se comunica: se repara a sí mismo mientras ronronea. Y esta capacidad podría explicar por qué, a lo largo de la evolución, el gato doméstico no padece muchas de las enfermedades óseas que sí afectan a otros animales domésticos, como los perros. Además, el ronroneo parece ser una estrategia social: los gatos también ronronean cuando están estresados o asustados, quizá para pedir ayuda o para tranquilizar a quienes tienen cerca, ya sea otro gato o una persona. Hay un detalle que pocas personas conocen: los grandes felinos, como los tigres y los leones, pueden emitir sonidos similares, pero solo al espirar, y no con la misma continuidad que los gatos domésticos. Y luego está la cuestión de las palabras: casi todas las lenguas describen el ronroneo con un término onomatopeyico que recuerda ese sonido rítmico: en inglés, purr; en francés, ronronner; en alemán, schnurren; en español, ronroneo. Si observas a un gato ronronear, nunca sabes realmente qué está sintiendo: podría estar contento, pero también podría estar pidiendo ayuda. Y esta ambigüedad es quizás el verdadero superpoder felino. Por lo general, consideramos el ronroneo como una señal inequívoca; sin embargo, es una de las formas de comunicación más polifacéticas y misteriosas del reino animal. Nadie, ni siquiera los científicos, lo ha entendido todo todavía. El ronroneo del gato es a la vez una petición y una medicina. Si te has dado cuenta de que el ronroneo no es solo un sonido dulce, sino una estrategia de supervivencia, en Lara Notes puedes indicarlo con I'm In: elige si se trata de una curiosidad, de una experiencia vivida o de una creencia que llevas contigo. Y si hablas de ello con alguien, por ejemplo, contándole que el ronroneo realmente ayuda a curar los huesos, puedes etiquetar esa conversación con Shared Offline: en Lara Notes queda constancia de cada intercambio que importa. Este viaje por los misterios del ronroneo procede de Wikipedia y te ha ahorrado 1 minuto de lectura.
0shared

Fusa