Fusa
Italianto
Un gato puede ronronear incluso cuando está enfermo o incluso mientras se está muriendo. No es solo una señal de placer, como casi todos pensamos. Lo realmente sorprendente es que el ronroneo es un sonido mucho más complejo y misterioso de lo que imaginamos, y probablemente también sirva al gato para curarse a sí mismo, no solo para comunicarse con nosotros. Estamos acostumbrados a pensar que el ronroneo rítmico que oímos bajo nuestra mano significa «estoy contento contigo». En realidad, la ciencia nos dice que la cuestión es mucho menos lineal: el ronroneo puede aparecer en las crías recién nacidas, que lo utilizan para tranquilizar a la madre, pero también en gatos asustados, enfermos o al final de su vida. Y el origen de este sonido sigue siendo hoy en día un pequeño enigma: no existe ningún órgano específico, sino una compleja danza entre las cuerdas vocales, la laringe y los músculos, y cada felino tiene su propio estilo. Pongamos por ejemplo al guepardo: también ronronea, pero a una frecuencia más baja que nuestro gato doméstico, que, en cambio, llega a producir entre 25 y 150 vibraciones por segundo, prácticamente un motor biológico bajo la piel. Y aún hay más: según un estudio publicado en Scientific American, esas frecuencias no son solo una forma de hablar con nosotros o entre ellos, sino que podrían servir para fortalecer los huesos y favorecer la curación tras una fractura. En esencia, es posible que los gatos hayan desarrollado el ronroneo como una especie de minifisioterapia incorporada. Me sorprendió descubrir que incluso los gatos gravemente enfermos o asustados ronronean: es como si el sonido sirviera tanto para comunicar un estado de ánimo como para ayudar al cuerpo a repararse. Y no es solo una cuestión de biología: en todas las lenguas, el verbo que indica ronronear es onomatopeyico, desde el purr inglés hasta el ronronner francés o el ごろごろ japonés, lo que demuestra que este sonido ha cautivado la imaginación humana en todas partes. Pero hay una perspectiva que casi siempre se pasa por alto: tendemos a interpretar el comportamiento animal según nuestro propio esquema emocional, cuando en realidad el ronroneo podría ser el ejemplo perfecto de un lenguaje que nunca es solo lo que creemos. La próxima vez que oigas a un gato ronronear, recuerda que puede que no solo esté contento, sino que quizá también se esté curando a sí mismo. Si esta historia te interesa, en Lara Notes puedes pulsar I'm In. No es un «Me gusta»; es tu forma de decir: «Esta idea ahora es mía». Y si dentro de unos días le cuentas a alguien que ronronear también sirve para curarse, en Lara Notes puedes etiquetar a la persona con la que estabas con Shared Offline, para que esa conversación siga viva. Todo esto procede de Wikipedia y te ahorra 1 minuto de lectura.
0shared

Fusa