Guillaume Bouzard, autor de cómics: «Solo tengo una misión: provocar carcajadas»
Frenchto
Guillaume Bouzard afirma algo sorprendente: «Solo tengo una misión: hacer reír». No ganar premios, no revolucionar el diseño gráfico, no dejar mensajes profundos: solo la risa. Sin embargo, le pidieron que contara el «entre bambalinas» de Lucky Luke, la versión de serie de televisión real, como si se pudiera mantener a Bouzard en la línea de una crónica normal. ¿El resultado? Una explosión de caos cómico, mucho más alocado de lo que esperaban los propios productores. Estamos acostumbrados a pensar que la comedia es un complemento, un condimento que se añade a algo serio. Bouzard lo pone todo patas arriba: lo ridículo no es una vía de escape, es el objetivo. «Mi moneda es el chiste», admite. Y esta filosofía le ha abierto puertas insólitas: desde el «Canard enchaîné», un periódico satírico donde el sarcasmo es religión, hasta el desierto de Tabernas, en España, donde, con un bloc de dibujo en la mano, se encontró rodeado de platós en los que habían trabajado Sergio Leone y Steven Spielberg. Un detalle que no te esperas: el desierto de Tabernas, donde trabajó Bouzard, ha servido de escenario para más de 300 películas, entre ellas «El bueno, el feo y el malo», «Indiana Jones y la última cruzada» y «Conan el bárbaro». Imagínatelo, con su humor surrealista, deambulando por donde una vez estuvo Clint Eastwood. Detrás de la decisión de contar con Bouzard, en lugar de con un reportero neutral, está la confianza, o quizá el desafío, de dos figuras clave del mundo editorial francés: Stéphane Aznar y Martin Zeller, que querían celebrar los 80 años de Lucky Luke no con una estatua, sino con un caos controlado. Luego está el productor Julien Vallespi, que aceptó tener en el plató a un dibujante irreverente, arriesgándose a que su crónica fuera más un sabotaje creativo que un homenaje. La historia de Bouzard no es solo la de un autor que hace reír: es la de alguien que pretende que la risa tenga el mismo peso que una tesis universitaria. Y cuando lo llevas a un entorno que se toma demasiado en serio, como el set de un «western» épico, no se adapta: multiplica el «nonsense». Ahí está el giro inesperado: tomar la ligereza absoluta, ponerla en el centro y ver qué sucede con el poder, con las instituciones e incluso con mitos como Lucky Luke. Hay quienes piensan que, para que te respeten, debes mostrar profundidad y ocultar tu lado cómico. Bouzard demuestra lo contrario: el respeto se gana cuando uno se atreve a ser ridículo, cueste lo que cueste. Y si la risa sacude incluso a un monumento nacional como Lucky Luke, significa que ningún mito es intocable. Al fin y al cabo, la frase que hay que recordar es esta: la risa no es una vía de escape, es la verdadera misión. Si crees que la ligereza es solo una forma de distraerse, en Lara Notes puedes pulsar I'm In: es la señal de que ahora esta idea es realmente tuya. Y si dentro de unos días te encuentras contándole a alguien que Bouzard profanó a Lucky Luke en el desierto de Tabernas, en Lara Notes puedes anotar quién estaba contigo con Shared Offline: la conversación se convierte en un recuerdo certificado. Esta idea procede de Le Monde y te ha ahorrado al menos cinco minutos de lectura.
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Guillaume Bouzard, autor de cómics: «Solo tengo una misión: provocar carcajadas»