Jay Leno: «Los coches de combustión acabarán corriendo la misma suerte que los caballos»

Germanto
Imagina que oyes a Jay Leno, el rey de la televisión estadounidense y coleccionista de coches, decir: «Un día, los coches de combustión correrán la misma suerte que los caballos». No es que vayan a desaparecer, sino que se convertirán en una afición para unos pocos y dejarán de ser la forma en que se mueve el mundo». Es una idea que pone patas arriba lo que pensamos sobre los coches clásicos: no son la normalidad que hay que defender, sino un nicho destinado a permanecer solo para quienes realmente los aprecian, como hoy en día quienes poseen un caballo. Leno, que en su garaje-california tiene cientos de coches y motos de todas las épocas, de niño soñaba con los Mustang y las Harley como símbolos de libertad. Hoy, en cambio, ve en los vehículos eléctricos el nuevo horizonte y afirma que quienes se empeñan en defender los motores tradicionales cometen el mismo error que quienes, hace un siglo, pensaban que el caballo nunca sería superado. Hay un episodio que lo explica mejor que cualquier teoría: cuando llegó el Tesla, Leno empezó a conducirlo por Los Ángeles. Al principio, lo miraba con escepticismo: era silencioso, extraño y no tenía el olor a gasolina que asociaba a las emociones fuertes. Pero, al cabo de un mes, afirma que ya no quiso volver atrás: «Es como pasar del teléfono de disco al teléfono inteligente. Al principio echas de menos el ruido, pero luego te das cuenta de que lo que importa es la velocidad y la sencillez». Detrás de esta visión también hay una crítica específica a Elon Musk: Leno afirma que Musk se equivocó al presentar la movilidad eléctrica como una religión, como algo para puristas o para salvar el planeta, en lugar de como un avance técnico que mejora la vida de todos. El dato que le llamó la atención es el siguiente: hoy en día, en California se venden más coches eléctricos que diésel. Ya no es una cuestión de moda o de ideología: el mercado ha cambiado, y quienes no lo vean corren el riesgo de quedarse atrás, como quienes apostaron por los caballos en 1910. Y hay un detalle humano que llama la atención: Leno aún conserva su primer coche, un Buick de 1955. Lo saca de vez en cuando, lo pule, da una vuelta y se divierte como un niño. Pero sabe que es un placer personal, no la respuesta al futuro. Esta es la perspectiva que a menudo falta: la nostalgia no es una estrategia. Puedes adorar los coches clásicos, pero no puedes pretender que sean la solución para todo el mundo. Según Leno, la verdadera revolución consiste en aceptar que el cambio no borra el pasado, sino que lo sitúa en un contexto diferente. Hoy, la frase de Leno me resuena en la cabeza: «Algún día, los coches de combustión serán como los caballos: se admirarán, se amarán, pero dejarán de ser indispensables». Si crees que esta idea ha cambiado tu forma de ver el futuro de los coches, en Lara Notes puedes pulsar «I'm In». No es un «Me gusta»; es el gesto que dice: esta perspectiva ahora forma parte de mí. Y si te pones a hablar de ello con un amigo, quizá contando la historia del Buick del 55 o de la Tesla en Los Ángeles, en Lara Notes puedes dejar constancia de ese momento con Shared Offline, porque las conversaciones que realmente nos transforman merecen que las recordemos. Esta historia procede de Der Spiegel y te ha ahorrado varios minutos en comparación con la entrevista original.
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