Jeff Bezos: De opositor de Donald Trump a compinche: psicograma de un idealista caído
Germanto
Jeff Bezos, el hombre que en su día fue el enemigo público número uno de Donald Trump, ahora aparece fotografiado riéndose con él en actos sociales. No se trata solo de un cambio de compañía: es un giro de 180 grados en la imagen que Bezos había ido construyendo durante décadas. La idea general es que los grandes empresarios se mantienen fieles a sus ideales, o al menos a sus batallas públicas. Sin embargo, la trayectoria de Bezos demuestra lo contrario: incluso quienes se presentan como paladines de la innovación y la racionalidad pueden acabar persiguiendo el estatus y la aprobación, incluso de quienes habían combatido abiertamente contra ellos. La tesis es la siguiente: el ideal de coherencia en las figuras públicas suele ser una máscara frágil, y la verdadera fuerza, paradójicamente, reside en la capacidad de cambiar de bandera cuando cambia el viento, aunque ello suponga parecer incoherente. Bezos no es solo el fundador de Amazon y uno de los hombres más ricos del mundo. Durante años, fue el antagonista declarado de Trump, propietario del Washington Post y blanco favorito del expresidente. Una anécdota clave: en 2016, tras el enésimo ataque en Twitter, Bezos respondió: «Le envío a Trump un billete de ida en uno de mis cohetes a Marte». Hoy, diez años después, ambos cenan juntos. ¿Qué ha ocurrido? Según amigos y colaboradores, el cambio se inició cuando Bezos dejó la dirección operativa de Amazon. De directivo obsesionado con los detalles, ha pasado a ser protagonista de la prensa rosa: alfombras rojas, fiestas de disfraces, nuevos romances e incluso un cambio radical de estilo, con camisas desabrochadas y un físico de culturista. Un antiguo compañero relata un detalle: «Jeff siempre ha querido que le admiren, pero antes se escondía detrás de las cifras. Ahora quiere gustarnos por su aspecto». Un dato que da que pensar: en el periodo en el que se hizo más público, la reputación de Amazon como empresa empeoraba según las encuestas internas. Aquí llega el punto que nadie discute: tal vez no se trate solo de una cuestión de coherencia o de traición a los ideales. Quizás, para un hombre que lo ha logrado todo, la verdadera tentación sea reescribir su propio personaje, aunque ello suponga humillar la versión de sí mismo que había defendido durante veinte años. Hay quien diría que es cinismo, pero también existe una lectura alternativa: cambiar de máscara pública es una forma de sobrevivir, no de traicionar. En el fondo, la verdadera pregunta es: ¿a cuántas personas conoces que serían capaces de resistir la tentación de ser queridas por todo el mundo si tuvieran la oportunidad? La coherencia pública suele ser un lujo que pocos pueden permitirse realmente. Si crees que el recorrido de Bezos te ha hecho replantearte qué significa la coherencia, en Lara Notes puedes indicarlo con I'm In: es tu forma de decir que ahora esta reflexión te concierne. Y si mañana te encuentras contándole a alguien esta metamorfosis de opositor a compañero de Trump, en Lara Notes puedes usar Shared Offline y etiquetar a la persona con la que estuviste hablando. Este contenido procede de DER SPIEGEL y te ha ahorrado minutos de suscripción y lectura.
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