La fantasía distópica de la inutilidad
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Se está extendiendo una idea: que la inteligencia artificial nos hará a todos inútiles, nos dejará sin propósito, sin nada que hacer y, por lo tanto, sin sentido. Sin embargo, este temor, más que una predicción, es una profecía que se autoalimenta. No porque las máquinas nos quiten todo el trabajo, sino porque hemos confundido el sentido de la vida con la productividad. Si crees que solo eres útil cuando «sirves» para algo, entonces sí, la IA parece una amenaza. Pero ¿es realmente así? Piénsalo: en el siglo XX, cuando la lavadora llegó a los hogares, muchas mujeres dejaron de pasar horas y horas lavando la ropa a mano. Nadie dijo que ese tiempo «liberado» fuera una tragedia existencial. Por el contrario, se abrió espacio para otras cosas: para estudiar, para las relaciones e incluso para descansar. Sin embargo, hoy, ante la IA, vuelve el pánico: ¿qué haré si ya no soy útil? Lo cierto es que ninguna tecnología ha privado nunca a la vida de sentido. Simplemente ha cambiado las preguntas que nos hacemos. El trabajo y la utilidad son solo una parte de la historia. Pongamos por caso a Alan Turing: genio matemático, inventó los fundamentos de los ordenadores, pero su vida no tenía sentido únicamente porque era «útil» para el Gobierno británico. Era un hombre lleno de pasiones: corría maratones, escribía cartas de amor y buscaba respuestas más importantes. Su historia demuestra que el valor de una persona no se mide únicamente por las tareas realizadas o los resultados obtenidos. También hay quienes piensan que «si no trabajo, no valgo» es una creencia cultural, no una ley natural. En Japón, el término «ikigai» se refiere precisamente a la razón por la que te levantas por la mañana. No dice «tu trabajo», sino «lo que te hace sentir vivo». Entonces, si la IA nos libera de las tareas repetitivas, quizá deberíamos preguntarnos: ¿qué nos hace sentir vivos, además de ser productivos? Un dato curioso: según un estudio de la London School of Economics, las personas que se jubilan a menudo descubren que son más felices y se implican más cuando encuentran nuevos propósitos no relacionados con el trabajo. Algunas personas se dedican al voluntariado, otras se lanzan al arte y otras recuperan amistades olvidadas. El miedo a volvernos inútiles surge cuando nos identificamos únicamente con lo que hacemos por los demás y olvidamos lo que hacemos por nosotros mismos. Sin embargo, hay un aspecto que pocas personas tienen en cuenta: la obsesión por la productividad podría ser, en sí misma, el verdadero obstáculo para el sentido. Si la IA nos obliga a replantearnos el valor de nuestro tiempo, tal vez no sea una amenaza, sino una oportunidad. Una vida tiene sentido incluso cuando no es «útil» en el sentido clásico. El verdadero riesgo no es que nos sustituyan las máquinas, sino no tener el valor de encontrar nuevas formas de ser humanos. El sentido no lo da lo que produces, sino lo que eliges vivir. Si esta idea te ha hecho replantearte qué significa ser «útil», en Lara Notes puedes expresarlo con I’m In: es tu forma de declarar que ahora esta perspectiva te pertenece. Y si mañana, en el bar o en la cena, te encuentras hablando con alguien sobre este miedo a la inutilidad, en Lara Notes puedes anotar quién estaba presente con Shared Offline, para que no olvidéis la conversación. Esta reflexión procede del Financial Times y te ha ahorrado varios minutos de lectura.
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