La gran disrupción de las materias primas

Englishto
Si te dijera que el precio del cobre en Santiago, del gasóleo en Madrid y del trigo en Egipto puede cambiar de la noche a la mañana por una decisión tomada en Washington, probablemente pensarías que la era de la globalización lo ha hecho todo demasiado frágil. En realidad, lo verdaderamente sorprendente es que nunca se había subestimado tanto nuestra dependencia de las materias primas: creemos que vivimos en un mundo digital, pero basta un ataque a un oleoducto o una crisis entre Irán y Estados Unidos para que se desmoronen todas las certezas en las que se asienta la economía mundial. La idea general es que, hoy en día, la economía se basa en el software, la inteligencia artificial y los servicios financieros. Sin embargo, cada vez que una crisis afecta a una de las grandes rutas de las materias primas, recordamos que los bits solo circulan si hay litio, cobre, petróleo, trigo y gas. Y que la verdadera «disrupción» no es la de las start-ups, sino la que se produce cuando un buque encalla en Suez o un dron ataca una instalación en Arabia Saudí. Pongamos por ejemplo a Larry Summers, exsecretario del Tesoro de Estados Unidos, quien, durante la crisis del petróleo de 2020, afirmó: «Hemos olvidado que el mundo sigue girando en torno a la energía y los alimentos». Un detalle humano: Summers afirma que siempre empieza el día consultando los precios de las materias primas, no las cotizaciones de las grandes tecnológicas. Y hay un dato que resulta abrumador: durante la crisis de Ucrania, el precio del trigo subió un 50 % en pocas semanas, lo que desestabilizó el suministro de alimentos en los países más pobres. Al mismo tiempo, el cierre temporal del canal de Suez debido a un buque encallado bloqueó el 12 % del tráfico mundial: millones de contenedores paralizados y empresas de todo el mundo obligadas a hacer frente a la repentina escasez de materias primas. Un «trader» londinense revela que, cuando hay tensión en Oriente Medio, la volatilidad del petróleo puede hacer perder o ganar miles de millones en una sola noche. Sin embargo, la mayoría de los directivos de las grandes empresas tecnológicas no prestan atención a estos datos: creen que basta con innovar en aplicaciones y algoritmos, y olvidan que, sin materias primas, todo se paraliza. Ahora bien, la perspectiva que a menudo falta es la siguiente: los países que controlan los nodos clave de las materias primas —como China en el caso de las tierras raras o Rusia en el del gas— están forjando un poder silencioso pero enorme, que no se ve en las noticias sobre las start-ups, pero que se nota cuando se va la luz o el precio del pan se duplica. La conclusión es que la verdadera innovación del siglo XXI consistirá en gestionar la fragilidad de las materias primas, y no solo en inventar la próxima red social. Si esta historia te ha hecho caer en la cuenta, en Lara Notes puedes pulsar I'm In: es la forma de decir que esta perspectiva —la vulnerabilidad oculta detrás de cada objeto que usas— ahora te concierne. Y si mañana hablas de ello con un amigo, en Lara Notes puedes etiquetar a esa persona con Shared Offline: así, esa conversación perdurará, al igual que perdurará el recuerdo de una crisis que nos ha cambiado. Esta Nota se basa en un artículo del Financial Times y te ahorra unos minutos valiosos que habrías dedicado a leerlo todo.
0shared
La gran disrupción de las materias primas

La gran disrupción de las materias primas

I'll take...