La tecnología aplana nuestra humanidad. Los artistas la enriquecen. | Estar en el mundo (fragmento de película)

Englishto
¿Te has dado cuenta de que la tecnología promete facilitarnos la vida, pero, al mismo tiempo, nos convierte en piezas intercambiables? Heidegger lo veía así: hoy vivimos en un mundo en el que todo está organizado para ser eficiente, estandarizado y optimizado. Nos parece normal, pero detrás de esta normalidad se produce un silencioso aplanamiento de nuestra experiencia: se elimina cualquier diferencia real y solo queda la lógica del rendimiento. La idea general es que la tecnología nos emancipa, nos libera del trabajo duro, nos ahorra tiempo y nos proporciona comodidad. Pero el precio oculto es que perdemos las habilidades que nos hacían humanos. En lugar de aprender a cocinar, de escuchar música de verdad o de comprender el valor del silencio, nos conformamos con versiones prefabricadas, siempre disponibles, siempre iguales. Todo se vuelve intercambiable: la noticia de cien muertos en una guerra aparece junto a la foto de un desayuno en Twitter. El tiempo en sí se convierte en un recurso que hay que exprimir, disponible las 24 horas del día, como si ya no existieran momentos «fuera del sistema». Estamos convencidos de que se trata de progreso, de que quejarse es de retrógrados. Pero esa sensación de vacío, esa dificultad para encontrar algo que realmente importe, no es solo nostalgia: es una señal real. Pongamos por caso la historia del jazz: cuando escuchas un concierto en directo, los músicos reaccionan al público, a la sala, a los demás instrumentos e incluso a imprevistos como el sonido de un móvil. La música grabada, por perfecta que sea, nunca podrá reproducir esa tensión viva, ese diálogo único del momento. Flamenco: muchos artistas se niegan a que se les grabe porque sienten que la grabación traiciona el alma de la actuación, que solo vive en el aquí y el ahora. También está la historia de un carpintero japonés que, para un proyecto, dejó madurar la madera durante dos años y luego trabajó en ella durante 18 meses. Ninguna máquina habría aceptado esos plazos, pero el resultado es algo irrepetible. O, de nuevo, quienes cocinan para la comunidad: preparar 20 litros de gumbo al amanecer no es solo alimentar, es crear vínculos, dar sentido al tiempo que se pasa juntos. Y no es solo una cuestión de nostalgia o de folclore. Kierkegaard decía que, si todo el sentido procede únicamente de ti, entonces también puedes recuperarlo: eres un rey sin reino. Necesitamos algo que se nos resista, que no esté hecho a la medida de nuestra comodidad. Los artistas, los cocineros, los carpinteros, los verdaderos oyentes, son quienes cultivan esta sensibilidad: no todo es un recurso, no todo es un sistema. La vida más plena es aquella en la que respondes a algo más grande que tú, que no puedes comprar ni producir en serie. Existe una fórmula que un profesor propone a sus alumnos para reconocer estos momentos: no hay ningún otro lugar en el que preferirías estar, ni mejor compañía, ni actividad diferente, y sabes que recordarás ese momento para siempre. La perspectiva que a menudo falta es precisamente esta: no tenemos que elegir entre rechazar la tecnología o dejarnos aplastar por ella. Podemos utilizarla para liberarnos de lo banal, pero debemos defender lo local, lo único, lo irrepetible. La tecnología nos convierte en usuarios satisfechos de sustitutos, pero podemos optar por ser, en cambio, artífices de nuestra propia experiencia. La estandarización lo hace todo más sencillo, pero vacía la vida de contenido. La frase que queda es esta: la tecnología aplana lo humano, el arte lo hace profundo. Si, después de esta historia, algo ha cambiado en tu interior, en Lara Notes puedes indicarlo con I’m In: elige si se trata simplemente de curiosidad, de una experiencia vivida o de tu nueva convicción. Y si la próxima vez que escuches jazz en directo o comas con alguien te apetece compartir esta idea, en Lara Notes puedes capturar ese momento con Shared Offline: etiqueta a las personas que te acompañaban y quedará registrado para siempre. El contenido original procede de Aeon Video: acabas de ahorrarte más de 15 minutos.
0shared
La tecnología aplana nuestra humanidad. Los artistas la enriquecen. | Estar en el mundo (fragmento de película)

La tecnología aplana nuestra humanidad. Los artistas la enriquecen. | Estar en el mundo (fragmento de película)

I'll take...