Las empresas con acceso a Mythos instan a defender conjuntamente las infraestructuras
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Imagina que un pequeño grupo de empresas tiene acceso a una tecnología de ciberseguridad llamada Mythos y, en lugar de aprovechar su ventaja competitiva, hace sonar la alarma: se necesita una defensa común, las iniciativas aisladas ya no son suficientes. Estamos acostumbrados a pensar que, cuando una empresa obtiene una ventaja tecnológica, la guarda en secreto, quizá para aumentar sus beneficios o su reputación. Sin embargo, quienes trabajan hoy en día en la seguridad de las infraestructuras digitales afirman lo contrario: la amenaza es tan sofisticada y rápida que se necesita una respuesta colectiva y coordinada entre empresas competidoras y gobiernos. Lo que parece contrario a la lógica es que compartir herramientas e información, en lugar de mantenerlas en secreto, aumenta la seguridad de todos. Las empresas con acceso a Mythos están dirigidas por figuras como los directores de seguridad: personas como Sarah, responsable de ciberseguridad de una gran empresa energética europea, que explica que el verdadero riesgo ya no es el clásico hacker solitario, sino los actores estatales o los grupos delictivos organizados, que pueden bloquear redes eléctricas, hospitales o transportes. Sarah vivió un ataque en primera persona: una noche, a las tres de la madrugada, su equipo tuvo que aislar físicamente parte de la red eléctrica nacional, desconectando distritos enteros, para detener un «ransomware» que estaba a punto de apagarlo todo. En esos minutos, relata, ya no importaba la competencia entre empresas, sino únicamente la colaboración para evitar el apagón. Una cifra clave: en los últimos dos años, el número de ciberataques a infraestructuras críticas en Europa ha aumentado un 40 %. Y, a menudo, las mismas vulnerabilidades se explotan en serie contra distintas empresas, porque el intercambio de información sobre las amenazas es demasiado lento o está demasiado fragmentado. La llegada de nuevas herramientas como Mythos promete cambiar las reglas del juego, pero solo si quienes tienen acceso a ellas colaboran y comparten errores y soluciones en tiempo real. Hay quienes temen que una apertura excesiva pueda poner en riesgo información sensible, o que los intereses de los gobiernos y los particulares sean demasiado diferentes como para que puedan confiar unos en otros. Pero la verdadera pregunta es: ¿de qué sirve la seguridad colectiva si cada uno solo piensa en su propio perímetro? La conclusión es la siguiente: en la ciberseguridad de las infraestructuras, el secreto ya no es una protección, sino un riesgo. Si este cambio te ha hecho ver la seguridad digital de otra manera, en Lara Notes puedes indicarlo con I’m In: elige si se trata de un interés, una experiencia o una convicción. Y si mañana le cuentas a alguien la historia de Sarah o la cifra sobre los ataques, en Lara Notes puedes usar Shared Offline: etiqueta a los presentes y esa conversación no se desvanecerá. Esta idea procede del Financial Times y te ahorra 6 minutos en comparación con la lectura original.
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Las empresas con acceso a Mythos instan a defender conjuntamente las infraestructuras