Las medusas duermen como los humanos, aunque no tengan cerebro
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Dormir sin cerebro: el sorprendente descanso de las medusas.
Imagina que te deslizas por el océano, pulsando suavemente, con los movimientos ralentizados por una fuerza invisible. Ahora, imagina que no tienes cerebro, pero duermes de una manera inquietantemente similar a la de los humanos. Esta es la realidad de las medusas y sus parientes cercanos, las anémonas de mar, criaturas que han existido durante cientos de millones de años y ofrecen una visión tentadora de los orígenes del sueño en sí.
Investigaciones recientes han revelado que la medusa boca abajo, Cassiopea andromeda, descansa unas ocho horas al día, principalmente por la noche, con una siesta rápida alrededor del mediodía. Las anémonas de mar también disfrutan de períodos de descanso, principalmente alrededor del amanecer, durmiendo aproximadamente un tercio del día. Lo sorprendente es que ni las medusas ni las anémonas de mar tienen nada parecido a un cerebro. Sus sistemas nerviosos son simples redes de células nerviosas, pero pasan por períodos de actividad y reposo que reflejan los patrones de sueño que se encuentran en animales mucho más complejos.
¿Por qué necesitan dormir criaturas tan antiguas y sin cerebro? La respuesta parece estar en la vulnerabilidad de las neuronas. A diferencia de otras células, las neuronas no se dividen ni se regeneran fácilmente. El sueño, al parecer, juega un papel crucial en el mantenimiento de la integridad de estas valiosas células, reparando el daño del ADN que se acumula durante los períodos de vigilia. Para las medusas y las anémonas, al igual que para los humanos, el precio de saltarse el sueño es alto: sin él, su función neuronal falla y su supervivencia se ve comprometida.
Los científicos creen ahora que el sueño es un proceso biológico tan fundamental que surgió mucho antes de la evolución de los cerebros. Sirvió como salvaguarda para los primeros sistemas nerviosos, un ritual nocturno que ni siquiera el riesgo de depredación pudo borrar del libro de jugadas evolutivo. El hecho de que parientes tan lejanos compartan esta necesidad de descanso sugiere que el sueño no es un lujo, sino una necesidad profundamente arraigada en la historia de la vida.
Al estudiar cómo duermen estas antiguas criaturas marinas, los investigadores están desvelando las capas de la historia evolutiva del sueño. Cada nuevo descubrimiento nos ayuda a comprender por qué todos los animales con sistema nervioso, desde los mamíferos más complejos hasta las medusas más simples, no pueden vivir sin el misterioso y reparador poder del sueño.
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Las medusas duermen como los humanos, aunque no tengan cerebro