Los bebés nacen con un sentido numérico innato
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Matemáticos natos: el sorprendente sentido numérico innato de los bebés.
Imagina abrir la nevera en una fiesta y saber que hay menos cervezas de las que debería haber, aunque no te hayas parado a contarlas. Esta comprensión intuitiva de la cantidad, a menudo llamada «sentido numérico», es una parte fundamental de cómo los humanos, e incluso otros animales, navegan por el mundo. Lo que es realmente asombroso es que esta habilidad parece estar programada desde el nacimiento.
Durante siglos, pensadores como Platón especularon que los humanos podrían nacer con una capacidad matemática innata, mientras que otros, como John Locke, argumentaron que nuestras mentes comienzan como pizarras en blanco, aprendiendo sobre los números solo a través de la experiencia. El debate fue un ping-pong a través de generaciones, pero en las últimas décadas, una notable convergencia de pruebas ha comenzado a inclinar la balanza a favor de nuestro antiguo filósofo. Los estudios modernos revelan que los recién nacidos, con solo unos días de vida, ya pueden percibir cantidades. Cuando los bebés escuchan una secuencia de sonidos y luego se les muestran grupos de objetos, miran más tiempo los grupos que coinciden con el número de sonidos, lo que insinúa una capacidad natural para percibir los números.
No se trata solo de reconocer símbolos o palabras para los números. Nuestros cerebros parecen percibir los números casi tan directamente como percibimos el color o la forma. Cuando miras un grupo de objetos, no cuentas conscientemente, solo ves «más» o «menos». Los experimentos revelan que mirar un gran número de puntos puede incluso alterar tu percepción, haciendo que los grupos de puntos posteriores parezcan más pequeños, de la misma forma que tus ojos se ajustan a la luz solar brillante.
Además, este sentido numérico no es exclusivo de los humanos. Los lobos miden si su manada es lo suficientemente grande como para derribar a la presa, las ratas presionan las palancas un cierto número de veces para obtener comida y los patos eligen a quién acercarse en función de quién arroja más trozos de comida a un estanque. Estos comportamientos sugieren que la capacidad de estimar cantidades tiene profundas raíces evolutivas.
Los escépticos, sin embargo, han cuestionado si este sentido se trata realmente de números, dado que nuestras estimaciones a menudo son aproximadas en lugar de precisas. Pero incluso cuando los investigadores controlan factores como el área, la densidad o el volumen, los resultados apuntan de nuevo a los números. La forma en que percibimos los grupos, ya sea como objetos individuales o como colecciones, determina cuántos elementos creemos que están presentes, lo que se hace eco de las ideas filosóficas sobre cómo los números dependen de cómo describimos lo que vemos.
Este sentido numérico innato no significa que los bebés estén listos para el álgebra, pero proporciona una base crucial. Antes de que los niños aprendan a contar o a adjuntar un lenguaje preciso a los números, ya poseen las herramientas para sentir, comparar e incluso realizar aritmética básica sobre cantidades. Es un recordatorio de que incluso los más pequeños de nosotros ya están contando en silencio el mundo que les rodea, sentando las bases para las complejas matemáticas que algún día dominarán.
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Los bebés nacen con un sentido numérico innato