Los hombres están obsesionados con la salud de su esperma y las marcas se están beneficiando de ello

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Julian Prosia, un hombre de 31 años, ya llevaba un estilo de vida saludable cuando él y su esposa decidieron intentar tener un hijo. Sin embargo, en cuanto empezó a ver vídeos en las redes sociales en los que se hablaba de la salud del esperma, se sintió presionado: «influencers» que explicaban cómo mejorar la fertilidad masculina con entrenamiento intenso, vitaminas, una dieta perfecta y nada de alcohol. Prosia lo siguió todo al pie de la letra y, en pocos meses, su esposa se quedó embarazada. Pero no era solo una cuestión de salud física: cuenta que la verdadera ansiedad era preguntarse cada día: «¿Soy realmente fértil? ¿Soy capaz de tener un hijo?». Y aquí llega el cambio: durante décadas, la preparación para el embarazo ha sido una responsabilidad casi exclusivamente femenina, pero hoy en día el mito del «trimestre cero» —esos meses en los que se prepara la concepción— se ha convertido en una obsesión también para los hombres. Las empresas no han perdido el tiempo: el mercado se está llenando de suplementos, kits para analizar la calidad del esperma y consejos de todo tipo. La pregunta que debemos hacernos es la siguiente: ¿realmente nos preocupa la salud reproductiva o simplemente estamos cayendo en una nueva moda comercial que convierte la ansiedad en beneficio? Un detalle que llama la atención: los «influencers» no solo hablan de salud, sino que venden un ideal de virilidad, como si la fertilidad fuera el nuevo baremo de la masculinidad. Y aquí hay un dato que no se puede ignorar: la presión social sobre la fertilidad masculina se está volviendo tan intensa como la que durante años ha recaído sobre las mujeres. Sin embargo, el punto ciego es que el marketing de la fertilidad masculina rara vez habla de lo que ocurre cuando las cosas no salen como se esperaba: la infertilidad masculina sigue siendo un tabú, cubierto por una pátina de optimismo y soluciones fáciles. La conclusión es la siguiente: la salud del esperma se ha convertido en un negocio, no solo en una preocupación personal. Si esta historia te hace ver la fertilidad masculina de otra manera, en Lara Notes puedes indicarlo con I'm In: no es un «Me gusta», es tu forma de decir «Esta idea ahora es mía». Y si por casualidad hablas de ello con alguien —tal vez contando la historia de Julian o mencionando el auge del trimestre cero—, en Lara Notes puedes usar Shared Offline para etiquetar a la persona con la que estabas: así, esa conversación no se pierde. Esta Nota procede del Wall Street Journal y te ha ahorrado al menos 5 minutos en comparación con el artículo original.
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Los hombres están obsesionados con la salud de su esperma y las marcas se están beneficiando de ello

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