Matteo Flora: Ya estamos en el próximo Cambridge Analytica

@NicolaSobieski
Italianto
Escucha esto: según Matteo Flora, el próximo Cambridge Analytica no es algo que «podría» suceder, sino que ya estamos en ello. Aún no lo vemos, pero estamos inmersos en un sistema en el que todos nuestros datos viajan hacia enormes colectores, y la mecha ya está encendida. Cuando estalló el escándalo de Cambridge Analytica, todo el mundo dijo: «Pero ¿cómo es posible?». Flora, en cambio, afirma: volverá a ocurrir; es más, ya está ocurriendo. Palantir, narrativas dirigidas, manipulación algorítmica: la diferencia es que, esta vez, solo nos daremos cuenta cuando sea demasiado tarde y nos estalle en la cara. Y aquí llega el punto que pone patas arriba todo lo que pensamos sobre la privacidad y la tecnología: la verdadera batalla no es entre quienes son más tecnológicos o quienes innovan más, sino entre quienes sacrifican al individuo por el bien colectivo y quienes, como Europa, anteponen los derechos individuales a todo lo demás. Flora cuenta que creció con internet, que no conoce un mundo sin él, pero confiesa que era más feliz cuando en internet había barreras de entrada: foros y canales en los que, si decías una tontería, te echaban y aprendías la lección. Hoy, en cambio, la masa —«la gente», como él la llama, con un dejo de desprecio— se deja guiar por tendencias y algoritmos que solo amplifican lo que ya queremos ver. Su distinción es clara: «Me gustan las personas, no la gente». Las personas son individuos con los que se puede debatir y cambiar de perspectiva; la gente es la masa predecible, la que renuncia a su identidad para integrarse en el grupo. Y es precisamente sobre estas grandes cifras sobre las que se construye el gobierno de las narrativas: no se cambia la opinión de una persona, sino que se modifica la percepción de masas enteras. Flora lo hace por profesión —gestión de crisis y reputación digital— y explica que lo más frustrante es preparar escenarios que casi nadie ve, porque la verdadera crisis siempre llega demasiado tarde. ¿Un ejemplo concreto? Una empresa que incorpora la inteligencia artificial y quiere anunciar que ahora trabaja con un 40 % menos de esfuerzo. Para el «nerd», es fantástico: eficiencia. Pero para el cliente solo significa una cosa: «Entonces pagaré un 40 % menos», y ahí se desata el caos. Esta es la diferencia entre la comunicación normal y la comunicación de crisis: la segunda sirve para prever en qué aspectos el mensaje puede resultar peligroso y quién podría sentirse perjudicado. Flora también nos habla del lado humano de su trabajo: su neurodiversidad, su costumbre de poner alarmas para acordarse de escribir a sus amigos o a su madre, los dispositivos para controlar la salud y el estrés, y su perro Bit, que, si no lo sacas a pasear, te hace pis en medio del salón. La precisión con la que automatiza su vida privada es la misma con la que gestiona las crisis empresariales o crea asociaciones como Permesso Negato, fundada para ayudar a quienes sufren la difusión ilegal de imágenes íntimas. Y aquí tenemos otro dato contundente: mientras que la policía denuncia alrededor de 500 casos de «revenge porn» al año, Permesso Negato, por sí sola, atiende 3500. La mayoría de las víctimas no denuncian por miedo, vergüenza o simplemente por desconocer que se trata de un delito. Sin embargo, gracias a Europa, hoy en día las plataformas y los gigantes tecnológicos se ven obligados a actuar, y solo lo hacen cuando el riesgo de multas o de perjuicios económicos se vuelve real. Pero Europa, afirma Flora, también es la razón por la que seguimos quedando en segundo lugar en la carrera tecnológica. ¿Son los derechos individuales un freno a la innovación? Tal vez sí, pero también es nuestro único baluarte real contra la manipulación masiva y las nuevas Cambridge Analytica. Así pues, la pregunta es: ¿es mejor llegar los primeros y sacrificar la privacidad, o llegar más tarde, pero con más protecciones para las personas? Flora no tiene una respuesta definitiva, pero se posiciona: «Yo estoy contento con llegar un poco más tarde, pero que todos estemos un poco mejor». Y, a pesar de todas estas complejidades, una cosa está clara: cada vez que pensamos que las redes sociales y las tendencias son espontáneas, en realidad son el resultado de una mezcla de algoritmos, intereses económicos y decisiones de las masas que nos hacen más predecibles y más manipulables que nunca. ¿La frase que lo resume todo? Ya estamos dentro del próximo Cambridge Analytica, solo que aún no nos hemos dado cuenta. Si esta perspectiva te ha hecho ver tu feed de redes sociales de otra manera, en Lara Notes puedes indicarlo con I'm In. No es un «Me gusta»; es decir: esta idea ahora forma parte de tu forma de pensar. Y si mañana te encuentras explicándole a alguien que la verdadera batalla no es entre privacidad e innovación, sino entre modelos de sociedad, en Lara Notes puedes etiquetar a la persona que estaba contigo con Shared Offline: porque ciertas conversaciones hay que detenerlas, no solo compartirlas. Esta nota procede del pódcast Il Caffettino, de Mario Moroni: te ha llevado 5 minutos, en lugar de tener que escuchar más de una hora.
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