Pérdida colectiva de confianza

Germanto
Imagínate: cada día, las noticias nos anuncian una nueva crisis: el clima, la guerra, la democracia… Todo parece estar en juego. Y el titular que lo resume todo suena casi como una maldición: Hoy se acaba el mundo. Pero precisamente en este punto ocurre algo extraño. No nos ahogamos en la ignorancia, sino todo lo contrario: tenemos demasiada información y, aun así, no tenemos rumbo. La verdadera amenaza para nuestra libertad no procede únicamente del exterior, sino que crece en nuestro interior: una pérdida colectiva de confianza que nos incapacita para actuar. La mayoría de la gente cree que la libertad se ve amenazada principalmente por fuerzas externas: gobiernos, catástrofes, sistemas. Pero el verdadero riesgo es mucho más silencioso: si dejamos de creer en la capacidad de autosanación de la ciencia y la sociedad, nos convertimos en prisioneros de nuestro propio miedo. La nueva perspectiva: la confianza no es ingenua ni ciega. Es la herramienta que permite a las sociedades y a la ciencia corregir sus errores y que hace posible el progreso en primer lugar. Sin esta confianza básica, perdemos la capacidad de resolver las crisis y de aprender de ellas. La autora de este análisis es Tanja Artiga González, profesora de Finanzas, que lleva investigando en la Vrije Universiteit Amsterdam desde 2022. No solo se ocupa de las cifras, sino también del poder, la responsabilidad y la forma en que los grupos —desde las empresas hasta las sociedades— se mantienen en pie. Habla de mercados que a menudo se consideran máquinas frías, pero que en realidad encarnan el principio de la autocorrección. Su ejemplo favorito: la burbuja de las puntocom de finales de los 90. En aquella época, todo el mundo inyectaba dinero en empresas de internet porque creía que las viejas reglas ya no se aplicaban. La burbuja estalló, el mercado perdió un 75 % de su valor y se esfumaron miles de millones. Sin embargo, precisamente de este colapso surgieron empresas que hoy definen el mundo digital. La lección: los sistemas fracasan, pero ese fracaso es el comienzo de la autocorrección. Y esto no solo se aplica a la economía. Las sociedades están estructuradas de la misma manera. Un poder judicial independiente, una prensa libre y una ciudadanía activa: estos son los sensores que permiten detectar los errores y poner en marcha las correcciones. A menudo lleva mucho tiempo y a veces duele, pero funciona si creemos en ello y participamos. Un dato sorprendente: la ciencia se nutre de contradecirse y mejorarse a sí misma. Que se revisen los estudios no es un signo de debilidad, sino una prueba de la solidez del sistema. Sin embargo, muchas personas confunden el escepticismo saludable con el cinismo y no dan a la ciencia tiempo para corregirse a sí misma. El verdadero ataque a la libertad comienza cuando dejamos de confiar en que la sociedad y la ciencia son capaces de mejorar. Quienes en cada crisis solo ven el final se pierden el espacio abierto en el que surge la verdadera libertad: entre la incertidumbre, la reflexión y la acción. Pero demos la vuelta a la situación: ¿y si no aceptamos esta pérdida de confianza como un destino inevitable? ¿Y si, en cambio, entendemos la confianza como un acto de libertad? No como una excusa para permanecer inactivos, sino como un requisito previo para que las reformas, la investigación y el cambio social sean posibles en primer lugar. Una idea que rara vez se expresa: no es valiente limitarse a hacer sonar la alarma. Es mucho más valiente creer en la capacidad de rectificar y contribuir a ello. El riesgo de confiar es sufrir decepciones, pero el riesgo de desconfiar es renunciar al futuro antes de que se materialice. La libertad se nutre de reconocer los errores, afrontarlos y crecer a partir de ellos. Quienes olvidan esto no solo pierden la esperanza, sino también la capacidad de actuar. La libertad solo sigue viva cuando no nos resignamos, sino que damos al sistema la oportunidad de autocorregirse. Si esta idea te conmueve, puedes seleccionar «I'm In» en Lara Notes; esto significa que quieres aceptar esta confianza, no solo conocerla. Y si hoy hablas con alguien sobre esta visión de la libertad y la confianza, en Lara Notes aparece Shared Offline: así queda constancia de que esta conversación ha sido importante para ambos. Esta reflexión procede de un artículo de Tanja Artiga González para Philosophie Magazin. La lectura original habría durado cinco minutos; aquí has escuchado lo esencial en poco menos de la mitad del tiempo.
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I'll take...