¿Por qué a los hombres les resulta tan difícil acudir a terapia? Qué debería cambiar

Germanto
Imagínate que, por lo general, los hombres solo buscan ayuda psicológica cuando la crisis ya está completamente fuera de control o cuando han caído en una adicción. No es ninguna exageración; es el día a día en muchas consultas. La idea generalizada es que la terapia es para los débiles y que hablar abiertamente de los sentimientos es peligroso. Pero ese es precisamente el error de razonamiento. La mayoría de los hombres temen tener que desnudarse emocionalmente, como afirma Dominik Kling, asesor para hombres y terapeuta de parejas. Afirma: «A los hombres les preocupa tener que desnudarse emocionalmente».¿Qué hay detrás de esto? Muchos crecen con la creencia de que deben ser fuertes, inquebrantables e independientes. Mostrar debilidad se considera un fracaso, no solo ante los demás, sino también ante uno mismo. Como consecuencia, muchos hombres no buscan ayuda hasta que el sufrimiento es tan grande que ya no pueden hacer nada. Kling ha observado que, a menudo, los hombres acuden a su consulta solo después de años de estrés, aislamiento o incluso violencia. Entonces dicen frases como: «Ya no aguanto más, pero no sé por dónde empezar».Las cifras lo confirman: los hombres recurren con menos frecuencia a la ayuda psicológica y, cuando lo hacen, suele ser demasiado tarde. Una de las razones es que muchas ofertas de terapia siguen estando más orientadas a las mujeres: se centra mucho en hablar, reflexionar y expresar abiertamente los sentimientos. ¿Qué ayudaría realmente? Según Kling, los terapeutas y los centros de asesoramiento deberían atender en mayor medida las necesidades específicas de los hombres. Por ejemplo, podrían trabajar de forma más orientada a las soluciones o bien ofrecer métodos distintos a la conversación clásica. Algo que casi nunca se aborda es que muchos hombres perciben el papel de «solucionador de problemas» como una trampa. Solo se perciben a sí mismos como funcionales mientras no necesitan ayuda. Cuando finalmente todo se derrumba, se quedan sin palabras y, en ocasiones, también pierden la confianza en la terapia en sí. Sin embargo, el verdadero reto radica en otra parte. Si queremos que más hombres busquen ayuda, no solo tenemos que cambiarlos a ellos, sino también al sistema. No basta con decirles: «No tengas miedo».Tenemos que replantearnos la imagen de la masculinidad y crear espacios en los que también los hombres se sientan seguros para mostrar debilidad. Al final, queda una simple verdad: la terapia no es un signo de debilidad, sino de valentía. Si, después de esta conversación, sientes que te afecta personalmente, en Lara Notes puedes pulsar «I'm In». No es un «Me gusta»; es tu forma de decir: «Me lo llevo». Y si hablas con alguien sobre esta perspectiva sobre los hombres y la terapia, en Lara Notes también puedes usar Shared Offline y etiquetar a la persona con la que has compartido el tema. La entrevista es de Süddeutsche.de y te ha ahorrado unos dos minutos de tiempo.
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