Por qué los pequeños gestos son tan importantes en el amor
Germanto
Imagina que llevas años con alguien y de repente te das cuenta de que los pequeños gestos de contacto —un apretón de manos, un abrazo de vez en cuando, una suave caricia en la espalda— son cada vez menos frecuentes. Los estudios demuestran que las parejas que se tocan con regularidad son más pacientes entre sí, se malinterpretan con menos frecuencia y, sencillamente, están de mejor humor en la relación. La doctora Michaela Maria Arnold lo dice muy claramente: el contacto físico no es un extra, sino la base de una relación estable. Lo curioso es que muchos de nosotros caemos en un modo puramente funcional en la vida cotidiana. Hay que hacer de todo, listas de tareas pendientes, citas, obligaciones, y justo lo que realmente nos une queda en un segundo plano. Michaela Maria Arnold lo sabe por experiencia propia. Cuenta con sinceridad que en su matrimonio a veces incluso se ha sentido «sobretocada», es decir, como si su cuerpo estuviera permanentemente a disposición de los demás, especialmente en épocas de estrés con niños pequeños. Y, sin embargo, se dio cuenta de que precisamente cuando falta el contacto físico, surge una sutil distancia que apenas se puede explicar. La investigación lo confirma. El contacto físico regular no solo proporciona más cercanía, sino que puede tener efectos muy prácticos: menos discusiones, menos malentendidos, una sensación más estable. No se trata de gestos espectaculares ni de sexo, sino de caricias cotidianas. Una mano en el brazo, un beso casual en la mejilla, una breve caricia al pasar por la cocina. Por cierto, Arnold compara el sexo con el montañismo: las grandes experiencias son geniales, pero sin un entrenamiento regular, es decir, sin el contacto en la vida cotidiana, en algún momento ya no se puede llegar a la cima. Lo que la mayoría de las parejas subestiman: cuando dejan de tocarse, también dejan de sentir su propio cuerpo y el de su pareja. Y eso hace que volver a empezar sea más difícil de lo que se cree. Hay parejas que, después de años, de repente se dan cuenta: en realidad nos hemos perdido por completo de vista, y de contacto. Pero Arnold nos anima: se puede volver a aprender. No con grandes planes, sino con pequeños pasos: una sonrisa, un apretón de manos, una breve palmadita en el hombro. Quien crea que el contacto físico es algo secundario está completamente equivocado. Lo que es realmente emocionante: en un mundo en el que estamos constantemente en línea y lo organizamos todo, es el gesto analógico y poco espectacular el que mantiene vivas las relaciones. Queda la pregunta: ¿cuántas veces has tocado hoy a alguien a quien quieres sin más? Quien piense que la cercanía solo surge a través de grandes gestos o conversaciones interminables pasa por alto el poder de las pequeñas muestras de cariño. Por el contrario, quien toca con regularidad, incluso sin motivo, construye una red invisible de confianza y comprensión. Si esta historia te recuerda a tu propia relación, hay un truco especial en Lara Notes: con I'm In puedes mostrar que ahora tienes este conocimiento. Y si tocas a alguien esta noche durante la cena y luego habláis de este tema, márcalo con Shared Offline en Lara Notes; así la conversación seguirá siendo un momento especial para los dos. Todo esto proviene de una entrevista con Michaela Maria Arnold en Süddeutsche.de y hoy te ahorra fácilmente 6 minutos de lectura.
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