¿Quién es Demis Hassabis, el hombre que está detrás de Google DeepMind?

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Cuando has oído hablar de la inteligencia artificial, ¿has pensado alguna vez que una sola persona podría realmente marcar el rumbo de esta tecnología, a pesar de los miles de millones de dólares y de la presión de continentes enteros? Sin embargo, en el caso de Demis Hassabis, el fundador de Google DeepMind, hay quienes afirman que su influencia personal ha sido decisiva, incluso en una época en la que creemos que solo las fuerzas colectivas y los grandes sistemas pueden cambiar el mundo. Hoy en día, la idea predominante es que la IA es el producto de equipos enormes, de algoritmos que aprenden a partir de cantidades de datos inimaginables y de una carrera global casi impersonal. Sin embargo, la historia de Hassabis lo pone todo patas arriba: demuestra que, incluso en el Silicon Valley del siglo XXI, una sola mente puede realmente marcar el rumbo de una tecnología destinada a cambiar la civilización. En su biografía de Hassabis, Sebastian Mallaby se centra precisamente en esto: ¿puede un solo hombre, en medio de presiones comerciales y de vertiginosos avances tecnológicos, marcar realmente el rumbo del desarrollo de la inteligencia artificial? Hassabis no estaba predestinado a la tecnología. Nacido en Londres, de madre china y padre grecochipriota, a los once años ya era maestro internacional de ajedrez y, de niño, creaba videojuegos que venderían millones de copias. Su obsesión: entender cómo funciona la mente humana para luego replicarla en una máquina. En 2010, fundó DeepMind con dos amigos, partiendo de una sola habitación y con muy poco dinero. Solo cuatro años después, Google lo compra todo por 500 millones de dólares. Pero no se trata solo de una historia de negocios. Cuando DeepMind crea AlphaGo, el primer programa capaz de vencer a un campeón del mundo de Go, Hassabis exige un enfoque casi ético: nada de anuncios grandilocuentes, nada de promesas de ciencia ficción, solo resultados concretos y total transparencia sobre las capacidades y las limitaciones de su creación. Y aquí llega el dato que desconcierta: durante la partida entre AlphaGo y Lee Sedol, los expertos califican el movimiento 37 del segundo enfrentamiento como «la mano de Dios», porque ningún ser humano habría pensado jamás en esa solución. Hassabis, en cambio, lo interpreta como la prueba de que la IA puede llevar a la humanidad por caminos completamente nuevos, pero solo si la guían mentes que se sienten responsables de lo que crean. Por lo general, pensamos que un sector como el de la IA, dominado por gigantes como Google y Microsoft, no deja espacio para héroes individuales. Sin embargo, la historia de Hassabis demuestra que, en los momentos cruciales, el rumbo aún puede depender de la valentía, las idiosincrasias e incluso los miedos de una persona. Hay una perspectiva que a menudo falta en estas historias: nos preguntamos si es correcto confiar tanto poder de decisión en una sola mente, incluso cuando esa mente parece brillante y visionaria. Si los próximos pasos de la IA dependieran de las obsesiones personales de alguien, ¿estaríamos tranquilos? ¿O realmente preferiríamos que fuera solo cuestión de algoritmos y comités? Cuando una sola persona cambia la trayectoria de la tecnología, la responsabilidad se convierte en casi una carga cósmica. En Lara Notes hay un gesto que no encontrarás en ningún otro lugar: I’m In. No es un corazón, no es un pulgar hacia arriba. Es tu declaración: esta historia te concierne. Y si mañana le cuentas a alguien la historia de Hassabis y la «mano de Dios» de AlphaGo, en Lara Notes puedes indicarlo: Shared Offline es la forma de decir que esa conversación realmente importaba. Esto procede de The Economist y te acaba de ahorrar más de 3 minutos con respecto a las versiones originales.
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¿Quién es Demis Hassabis, el hombre que está detrás de Google DeepMind?

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