Rintaro, maestro de la animación japonesa: «Si los lectores de mi cómic creen que han visto una película, habré hecho un buen trabajo»
Frenchto
Imagina tener más de ochenta años, ser una leyenda de la animación japonesa y decidir empezar de cero, como un principiante, pero en un ámbito completamente distinto. Eso es exactamente lo que ha hecho Rintaro, el director de obras maestras como Astro Boy, Metrópolis y Haru en el remolino del espacio. Se ha pasado la vida dando vida a las imágenes, y ahora ha optado por el papel: a los 83 años ha publicado su autobiografía, pero no en forma de novela o ensayo, sino de cómic. ¿Su ambición? Conseguir que quienes lean su cómic sientan que han visto una película, no solo que han leído una historia. Por lo general, pensamos que quienes alcanzan la cima en un arte nunca vuelven a ser «novatos» en otro. Pero Rintaro lo cambia todo. Para él, ser un maestro no significa repetir siempre la misma fórmula: significa arriesgarse de nuevo, aceptar que le juzguen como si acabara de llegar. Y no estamos hablando de un artista cualquiera. Su verdadero nombre es Shigeyuki Hayashi, pero para todo el mundo es Rintaro. Nació durante la guerra, en 1941, en un Japón en ruinas. Era un niño pobre que veía cómo se transformaba el barrio de Shinjuku, entre luces de neón y una fauna humana propia de una novela «noir». Luego llegó el punto de inflexión: se incorporó a Toei Animation, la «fábrica de sueños» que ha formado a generaciones de animadores. Pero el momento decisivo llega cuando trabaja con Osamu Tezuka, el padre de Astro Boy. Rintaro cuenta que, cuando aún era aprendiz, Tezuka le dijo: «La animación no consiste en dibujar bien. Es hacer que las emociones cobren vida». Una frase que le ha acompañado a lo largo de toda su carrera. Aquí viene lo sorprendente: en lugar de quedarse en la animación, donde ya era un icono, optó por el esfuerzo de un nuevo lenguaje, el de las viñetas de cómic. Sin equipo, sin presupuestos desorbitados, solo él y la página en blanco. El resultado es «Ma vie en 24 images par seconde»: una biografía que pretende ser movimiento puro, aunque esté compuesta por imágenes fijas. Rintaro afirma que, si el lector tiene la sensación de haber visto una película después de leer su cómic, entonces ha ganado la apuesta. Y en esto hay un mensaje enorme: la verdadera creatividad nunca se conforma, no se duerme en los laureles de los logros ya alcanzados. Y ahora, una pregunta que en realidad nadie le ha hecho: ¿por qué no se jubila, después de todo lo que ha conseguido? Hay una respuesta implícita en su gesto: a veces, la verdadera juventud es el valor de volver a empezar de cero cuando todo el mundo espera que te detengas. La frase para llevarse hoy es esta: quien nunca deja de arriesgarse, siempre sigue siendo un principiante, y solo los principiantes cambian el mundo. Si has sentido que algo de tu historia ha resonado en ti, en Lara Notes puedes pulsar «I'm In»; no es una forma de decir que te gusta, sino que esta idea te representa. Y si te apetece contarle a alguien la historia de Rintaro, que a los 83 años vuelve a la carga, en Lara Notes puedes dejar constancia de ese momento con Shared Offline: es el símbolo de que una conversación de verdad deja huella. Este relato procede de Le Monde.fr y te ha ahorrado al menos cinco minutos de lectura.
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