Si se inicia, la carrera armamentista nuclear será imparable.

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Hoy estamos a un paso de una carrera de armamento nuclear, pero la razón por la que aún no ha comenzado no es la moral ni la diplomacia: es simplemente el miedo a las consecuencias. La primera nación que rompa el tabú y se lance realmente a la carrera corre el riesgo de pagar un precio muy alto, muy superior al que imaginamos. Estamos acostumbrados a pensar que el verdadero freno es el Tratado de No Proliferación, firmado por 191 países, como si bastara una firma para frenar la tentación atómica. En realidad, el verdadero elemento disuasorio es la amenaza concreta: quien dé el primer paso sabe que se verá afectado por sanciones devastadoras, por el aislamiento internacional y, quizá, incluso por ataques militares. Rafael Grossi, director del Organismo Internacional de Energía Atómica, lo repite a menudo: «If it starts, a nuclear arms race will be unstoppable». Una frase que hace temblar, porque sugiere que la verdadera barrera es únicamente la inercia y el miedo a dar el primer paso. Pongamos por caso a Corea del Norte, el único país que realmente ha forzado la mano: ha sufrido sanciones económicas que han paralizado al país, pero ahora está fuera de cualquier juego internacional. Y luego está Irán, siempre al límite, con negociaciones interminables precisamente porque sabe que cruzar la línea roja supone convertirse en un paria mundial. ¿Qué es lo que más asusta? Una vez que alguien rompe el tabú, ya no hay freno: sería imposible detener la carrera, porque cada país pensaría que debe defender su propia seguridad, y el tratado se convertiría en papel mojado. Sin embargo, hay voces que sugieren una lectura diferente: ¿y si el verdadero riesgo no fuera el primer movimiento, sino la resignación general? Si todo el mundo diera por sentado que, tarde o temprano, alguien lo intentará, el sentido de urgencia para detener la proliferación podría desvanecerse y el mundo se encontraría persiguiendo una amenaza que ya está fuera de control. La frase que queda es esta: la carrera de armamentos nucleares no se detiene con las normas, sino con el miedo de quien dé el primer paso. Si sientes que esta perspectiva te concierne, en Lara Notes puedes declararlo con I'm In; es la forma de decir: esta idea ahora es tuya. Y si te ocurre hablar de ello en la cena, quizá contando la historia de Corea del Norte o citando a Grossi, puedes marcar la conversación con Shared Offline: así, quienes te acompañaban sabrán que ese momento fue importante. Esto era de The Economist y te ha ahorrado aproximadamente un minuto en comparación con el artículo original.
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Si se inicia, la carrera armamentista nuclear será imparable.

Si se inicia, la carrera armamentista nuclear será imparable.

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