Tendencia de las amas de casa: el nuevo anhelo de estar en casa
Germanto
Imagínate que en TikTok e Instagram se multiplican los vídeos de mujeres jóvenes que muestran con orgullo que, en lugar de una carrera profesional, prefieren la cocina, y que, en lugar de la oficina, prefieren quedarse en casa, y que decenas de miles de personas lo celebran con «me gusta» y comentarios. Un momento, ¿de verdad es este el nuevo sueño? El periódico TAZ ya titula que el hashtag «tradwife» tiene millones de visitas. La idea clásica es que quien no trabaja se pierde la vida y, sobre todo, que las mujeres renuncian así a todo por lo que generaciones enteras han luchado. Sin embargo, precisamente eso se está poniendo patas arriba en estos momentos. Este nuevo anhelo por quedarse en casa no es un retroceso a los años 50, sino una rebelión contra el exceso de exigencias. La clave: muchas mujeres que se presentan como «amas de casa modernas» proceden de la universidad o del mundo laboral, pero hablan de agotamiento, estrés y una sensación de sobrecarga permanente. En cambio, anhelan tranquilidad, control y un día a día autodeterminado. Una de ellas, Anna, de 32 años, cuenta en su canal: «Tenía todo lo que quería —trabajo, pareja, piso— y, aun así, me sentía vacía». Hoy publica cómo hornea pan y dobla la ropa, y debajo otras personas escriben: «Por fin alguien que admite que la carrera profesional no siempre te hace feliz». Lo que llama la atención es que apenas se trata de hombres o de subordinación, sino de un nuevo sentimiento de valor: «Yo decido cómo organizo mi día, no mi jefe». Un dato que llama la atención: según una encuesta reciente, el 39 % de las mujeres encuestadas desearían una distribución clásica de los roles; entre las menores de 35 años, la cifra es aún mayor. Un padre de Hamburgo comenta: «Mi mujer gana más que yo, pero, aun así, cada vez habla más de lo bien que le vendría dedicarse únicamente a ser madre». ¿La otra cara de la moneda? El anhelo de estar en casa también es una reacción a un mercado laboral que, a menudo, dificulta la conciliación de la vida familiar y la profesional. Quienes no encuentran jornada parcial para padres ni modelos flexibles ven en ser ama de casa casi un acto de autodefensa. Lo que casi nunca se menciona en el debate es que no todas las mujeres que quieren ser amas de casa rechazan la emancipación. Algunas la reivindican precisamente de esa manera, pero de forma distinta a como lo hicieron sus madres. Y hay voces que advierten: «Quienes ahora vuelven voluntariamente a los fogones están cayendo en viejas trampas. El trabajo no remunerado sigue siendo invisible». Pero la verdad es que la nueva ama de casa suele ser visible digitalmente, está conectada, es orgullosa y se hace oír. Quizás el verdadero tabú sea admitirlo: la pérdida de control en el trabajo nos afecta a todos, y a veces retirarse a la esfera privada es un acto radical y moderno. Ama de casa 2.0 no significa volver al ayer. Significa decidir por ti misma qué es lo que te importa hoy. Si has notado que este debate cambia tu visión de la emancipación o la felicidad, en Lara Notes existe la opción «I'm In»; con ella, expresas que adoptas esta perspectiva para ti. Y si mañana discutes o te ríes con una amiga sobre la nueva «tendencia de las amas de casa», puedes marcarla en Lara Notes con Shared Offline, porque las conversaciones reales sobre los modelos de rol valen más que cualquier «Me gusta». Este ha sido un tema de spiegel.de; con él te has ahorrado casi dos minutos de lectura.
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