Un multimillonario construye una picota

Germanto
Peter Thiel, multimillonario de Silicon Valley, tiene una historia muy particular con los medios de comunicación. Es el hombre que destruyó Gawker. En 2016, financió la demanda de Hulk Hogan contra el portal de famosos después de que este publicara un vídeo sexual. En aquel momento, Thiel declaró al New York Times que su objetivo era «disuadir de forma contundente». Y sobre Gawker afirmó: «Son la Al Qaeda de Silicon Valley». Ahora quiere ir un paso más allá. Thiel financia la start-up Objection. La idea es que la credibilidad de los artículos sea verificada por una IA y por antiguos agentes de los servicios de inteligencia. Suena como una mezcla de big data y película de espionaje, pero con el objetivo de revolucionar el panorama mediático. La mayoría de la gente piensa: las verificaciones de hechos son positivas, la IA puede ayudar a combatir la desinformación. Pero ¿qué ocurre cuando un único multimillonario decide quién se considera creíble, y para ello recurre a exagentes? La tesis: el poder de definir la verdad pasa de la ciudadanía a las manos de los poderosos. La historia de Objection no comienza con la tecnología, sino con la venganza. Peter Thiel no pudo perdonar a Gawker por haber revelado su homosexualidad años atrás. Esperó, recopiló casos y apoyó demandas en secreto. No se trata de un inversor en empresas emergentes cualquiera, sino de alguien que libra personalmente guerras contra los medios de comunicación. Y ahora, con Objection, está construyendo una nueva picota, esta vez presentada como progreso. ¿Sabías que, en el futuro, exagentes van a juzgar a periodistas? La idea de que antiguos agentes de los servicios de inteligencia y algoritmos evalúen conjuntamente los artículos da la sensación de que se trata de vigilancia y no de información. Se supone que los medios de comunicación deben ser más independientes, pero el sistema que propone Thiel sustituye al tribunal «medieval» —así lo llama— por un tribunal digital que no rinde cuentas a nadie. Lo que casi nadie se pregunta es: ¿quién controla a los controladores? Cuando la verdad se verifica algorítmicamente y a cargo de exagentes, el poder se desplaza del debate público y el periodismo hacia los intereses privados. Y hay otra cosa de la que rara vez se habla: el miedo a la picota es antiguo. En la Edad Media, te ponían en la picota por infringir las normas y todo el mundo podía verte. Ahora, tu artículo está en la picota digital, y nadie sabe quién decide si eres culpable. Al final, queda una pregunta sin responder: ¿son realmente la IA y los exagentes los mejores jueces, o nos enfrentamos a una picota digital que ahoga las voces independientes? La verdad no se vuelve más objetiva cuando la verifican los poderosos. Si sientes que esta perspectiva te afecta, puedes utilizar I'm In en Lara Notes para mostrar que ahora esta idea te pertenece. Y si mañana hablas con alguien sobre el hecho de que un multimillonario como Thiel decida qué es creíble, puedes marcar en Lara Notes con Shared Offline que esa conversación fue importante. Esto ha sido una mirada a Peter Thiel, Objection y la nueva picota digital, publicado originalmente en Süddeutsche.de. Con esta nota, te has ahorrado varios minutos de investigación.
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