¿Y si la masturbación pudiera reducir los efectos adversos de la menopausia?
Frenchto
Autocuidado y sensualidad: repensar el alivio de la menopausia.
Imagina un mundo en el que uno de los actos más simples de autocuidado pudiera ayudar a aliviar los frustrantes síntomas de la menopausia. Desde noches inquietas hasta irritabilidad o hinchazón incómoda, una nueva ola de investigación está desafiando los tabúes al proponer la masturbación como un aliado potencial en el viaje de la menopausia.
Estudios recientes han llamado la atención mundial al destacar la masturbación, especialmente para las mujeres mayores de cuarenta años, como una estrategia audaz pero en gran medida inexplorada para encontrar alivio de las molestias de la menopausia. Aunque a menudo se envuelve en silencio y estigma, especialmente entre las generaciones mayores, este acto íntimo se está reconsiderando ahora no solo por el placer, sino por sus posibles beneficios para la salud.
Una investigación en la que participaron más de mil mujeres de entre cuarenta y sesenta y cinco años descubrió que un número significativo había descubierto cierto alivio a través de la masturbación, particularmente cuando se trataba de trastornos del sueño y cambios de humor durante la perimenopausia. Para aquellas que habían llegado a la menopausia, los efectos parecían extenderse a aliviar el malestar sexual, reducir la hinchazón e incluso aliviar la micción dolorosa.
Biológicamente, estos beneficios pueden estar relacionados con los efectos relajantes del orgasmo y la liberación de endorfinas. Este impulso hormonal puede mejorar el estado de ánimo, reducir la ansiedad y mejorar el sueño, mientras que el aumento del flujo sanguíneo a la zona genital puede ayudar a mantener la elasticidad de los tejidos y combatir la sequedad, quejas comunes de la menopausia. Pero la ciencia aún es joven y no todas las mujeres del estudio encontraron alivio; para algunas, los síntomas incluso empeoraron, y las razones de estas diferencias siguen sin estar claras.
A pesar de su seguridad y accesibilidad, la masturbación rara vez se discute en entornos clínicos o entre compañeros, en gran parte debido a los tabúes sociales y las actitudes generacionales. Casi una de cada cinco mujeres del estudio nunca lo había probado, a menudo citando barreras personales, culturales o religiosas. Las mujeres mayores, en particular, pueden enfrentarse a desafíos adicionales como la disminución de la libido, el malestar físico o simplemente la falta de tiempo para estar a solas.
Quizás lo más revelador es que, aunque muchas mujeres están abiertas a incluir la masturbación como parte de su rutina de bienestar (más de la mitad dijo que lo consideraría si lo recomendara un profesional de la salud), los médicos rara vez abordan el tema. Este silencio perpetúa la invisibilidad de una práctica que podría ofrecer un alivio significativo junto con enfoques más tradicionales como el ejercicio, la dieta o la gestión del estrés.
Al sacar a la luz este tema, las nuevas investigaciones animan a las mujeres a recuperar la propiedad de sus cuerpos y abren la puerta a conversaciones más sinceras sobre el placer y el bienestar en cada etapa de la vida. Para algunas, la masturbación puede convertirse en una herramienta valiosa para navegar por las aguas tumultuosas de la menopausia, ofreciendo no solo comodidad física, sino una sensación renovada de agencia y autoconexión.
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